
29 de noviembre de 1992. En la árida grama del Estadio Nacional, Costa Rica se enfrenta a México en un duelo clasificatorio al Mundial Estados Unidos 1994.
En los altavoces se anuncia la formación titular del equipo patrio, los nombres pasan uno a uno hasta llegar a Hernán Medford, el único legionario de la época en la Tricolor.
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15 de octubre de 2013. En el nuevo Estadio Nacional la Sele recibe a México camino a Brasil 2014. Minutos antes de que comience el juego, en la pantalla sur se proyecta la alineación, esta vez, los legionarios son la base de la Mayor: ocho de los 11 actúan en el extranjero.
8 de octubre de 2015. Juego amistoso entre Costa Rica y Sudáfrica con la mira puesta en Rusia 2018. La legión acapara nueve plazas del cuadro estelar.
Las tres situaciones citadas evidencian la transformación que ha experimentado el combinado patrio en el último cuarto de siglo y, sobre todo, la dura tarea que enfrentan quienes juegan en la liga costarricense: desplazar a los que están fuera del país.
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Un estudio elaborado por La Nación demuestra cómo la Selección pasó de no tener legionarios en el campo, a que estos acaparen los puestos justo a un mes de iniciar una nueva etapa premundialista.
Jugar y rendir. Tres exseleccionados consultados por este diario aseguran que para que los locales desplacen a la legión deben cumplirse tres requisitos básicos: ser regulares en el campeonato local, sobresalir en el puesto y que Óscar Ramírez lo conozca tan bien que confíe a ciegas en él.
“El que juega afuera lleva una pequeña ventaja, ya que por algo está en una liga extranjera, eso sí, es importante que tenga minutos porque el solo hecho de estar en otro país no es garantía”, opina Hernán Medford.
El Pelícano, quien disputó dos mundiales y cuatro eliminatorias, es contundente en un detalle: “El jugador que está en Costa Rica tiene que hacer diferencia”.
Jafet Soto, quien fuera regularmente llamado a la Sele como legionario para Francia 98, insiste en que el futbolista local necesita mantener un rendimiento estable en el campeonato y acoplarlo a la exigencia de quienes están en ligas foráneas.
“A lo largo de los años han existido combinaciones entre locales y legionarios. Los que están afuera son muchos, pero algunos no juegan, por eso es importante la regularidad que tienen los que están en el país”, indicó Soto, quien ve al volante Elías Aguilar como un potencial jugador a ubicar en el mercado internacional.
Por su lado, Rónald González tiene una postura marcada en cuanto a la diferencia entre los que están aquí y los que acumulan minutos afuera.
“Parece muy feo decirlo, pero para un jugador local el premio sería llegar a la Selección, pero es otro el que juega. El futbolista que está en Costa Rica debe tener un rendimiento muy sobresaliente para equipararse con los internacionales”, indicó.
De acuerdo con González, el conocimiento que tenga Óscar Ramírez de determinado futbolista también influye.
“Es fundamental que el técnico haya trabajado con él porque sabe que le puede dar un rendimiento determinado, por ejemplo el caso de Johnny Acosta, a quien Óscar convoca porque sabe lo que puede darle”.
El exmundialista de Italia 90 recalca que cuando los locales eran la base de la Tricolor , la jerarquía de estos era distinta.
“Para EE. UU. 94 todos estábamos acá, pero era otra generación de futbolistas que tenían buen nivel. Había hombres con más peso y colmillo, inclusive la de Francia 98 era una selección pesada, a diferencia de ahora, donde el peso lo llevan los legionarios”.
