
Orlando, Florida
Cuando recién iniciaba su carrera, el gigante Kendall Waston le sacaba las canas a su entrenador. Sus deficiencias motoras para coordinar los movimientos y conducir la pelota al pie, le jugaban una mala pasada.
"Le costaba mucho", confiesa Geovanni Alfaro, quien lo llevó al Mundial Sub 20 de Canadá. "Incluso lo probé de contención para reducir sus desplazamientos pero fue un muchacho persistente. Le gustaba aprender", agregó.
Aprendizaje es la palabra que marcó el crecimiento de Waston en la Tricolor absoluta.
Todavía este jueves, el defensor de 1,98 m. hablaba de los consejos que recibía de sus compañeros de zaga para cubrir las espaldas de sus acompañantes en la zaga y lucir eficiente en las coberturas.
Waston sabe que siempre está expuesto a cometer errores en la retaguardia, pero tiene algo muy claro: "Siempre intento llegar a la perfección de mi juego, pese a que no hay nadie perfecto; hay que intentarlo", dijo.
A los 28 años, el jugador espera que la Copa América sea su graduación definitiva en la Sele.
Luego de asistir como 'relleno' a la pasada Copa Oro, el zaguero encontró el protagonismo que buscaba cuando Óscar Ramírez asumió la Tricolor absoluta. Ya suma tres partidos como titular en la eliminatoria y en este certamen se perfila para arrancar como estelar.
Waston busca en la Sele el diploma que recibió en su club, el Vancouver, desde hace rato.
La campaña anterior finalizó como el mejor jugador de su equipo, un rendimiento que le ha dado el papel de figura.
Ayer, durante una caminata de la Selección por un Outlet, era de los hombres más reconocidos de la Mayor. Incluso, más que jugadores como Bryan Ruiz y Celso Borges.
"Dios quiera que sea el gran torneo de Costa Rica, que sea algo histórico y uno como jugador quiero hacerlo bien porque representa al país", concluyó Waston.