
Previo a la prueba, nombres de atletas kenianos y etiopes sonaban como los favoritos para ganar el oro, en la competencia madre de los Juegos Olímpicos.
Sin embargo, de forma sorpresiva, el ugandés Stephen Kiprotich se trajo abajo los pronósticos.
Con una marca de dos horas, ocho minutos y un segundo, Kiprotich fue quién terminó la maratón masculina en el menor tiempo, lo que le valió el oro.
Kiprotich proviene del distrito de Kapchorwa, cerca de la zona fronteriza entre Uganda y Kenia.
Tiene 23 años y es el hijo menor de una pareja de granjeros.
El ugandés perdió tres años de escuela, por culpa de una enfermedad de la que nunca se tuvo certeza. Sin embargo, en 2005, una fundación sin fines de lucro lo ayudó en su recuperación.
Como no logró hacer las velocidades requeridas en las pruebas de 5000 y 10000 metros, Kiprotich decidió viajar a Kenia, para prepararse en la maratón.
No obstante, sus vínculos con Kenia no lo hicieron olvidarse de su patria. Pocos metros antes de cruzar la línea de llegada, Kiprotich tomó una bandera de Uganda.
Con ella en las manos, se consagró como el mejor maratonista de Londres 2012.
En sus palabras, tampoco dejó de lado la tierra que lo vio nacer.
“Amo mi país y a mi pueblo. Uganda estará muy feliz porque nunca hemos ganado una medalla en maratón”, dijo Kiprotich.
Con poca experiencia. Para el ugandés, la de ayer era apenas su cuarta aparición en una maratón.
Fue el año anterior cuando tuvo su primera experiencia en la ciudad de Enschede, Holanda.
En dicha prueba, su cuerpo no resistió y tuvo que abandonar luego de correr 30 kilómetros.
Las otras dos ocasiones fueron en Daegú, en la que terminó noveno; y en Tokio, donde fue tercero.
Desde los Juegos Olímpicos de Múnich en 1972, Uganda no ganaba una medalla de oro. En dicha ocasión, fue el velocista John Akii-Bua, en la prueba de los 400 metros con vallas.
En Atlanta 1996, el país africano obtuvo bronce, gracias a Davis Camoga, en los 400 metros.