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Equipo sueco duró 168,5 horas en recorrido de 815 kilómetros

Thule derrotó al delirio para adjudicarse Mundial de Aventura

Actualizado el 10 de diciembre de 2013 a las 12:00 am

Jacky Boisset, uno de los integrantes, perdió noción de lo que hacía la noche del domingo

Myriam Guillot, esposa y coequipera de Boisset, lloraba por salud de su marido

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Thule derrotó al delirio para adjudicarse Mundial de Aventura

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Thule, el equipo nuevo campeón del Mundial de Aventura, llega en pleno a la plaza de Puerto Viejo de Sarapiquí: 815 kilómetros se acabaron. | RAFAEL MURILLO

La Virgen y Puerto Viejo, Sarapiquí. Tras vencer el delirio que afectó a Jacky Boisset, uno de sus integrantes, el equipo Thule ganó ayer a las 2:45 p. m. el Campeonato Mundial de Aventura que se disputa en el país desde el lunes anterior.

Thule, de origen sueco, tardó 168,5 horas en completar esta carrera, la cual los llevó durante 815 kilómetros de recorrido por sitios como Sabalito, Rincón, Bahía Drake, Sierpe, Ciudad Cortés, San Gerardo, Chirripó, Tres Equis, Tortuguero, La Pavona, La Trinidad, La Virgen y Puerto Viejo, donde acabó.

Fueron jornadas donde predominó la bicicleta de montaña, con 400 kilómetros, kayac, 239 y caminata o carrera, 176 kilómetros.

Aunque la dureza de ascensos como paredes, ríos lluviosos y humedad agobiante fue extrema, el mayor obstáculo de Thule se dio la noche del domingo, cuando faltaba muy poco para la línea de meta.

Fue el delirio de Jacky Boisset el que estuvo a punto de sacar a los suecos de competencia, ya que Boisset, quien perdió la noción de donde estaba y lo que hacía, se negaba a continuar en carrera.

En tal pasaje tuvo mucho peso la fortaleza que le dio a Boisset su esposa, Myriam Guillot, también del cuarteto, que le impulsó a continuar entre lágrimas y preocupación por el estado de su marido.

El delirio de Boisset y la desesperación de Guillot, ambos franceses, tuvo un punto álgido en la finca La Linda, sitio en el que realizaron la penúltima etapa del Mundial, que era un canopy de 3,2 kilómetros.

Antes de poner el arnés a la cuerda, la cara de Boisset se notaba desencajada, mientras sus otros coequiperos, el español Albert Roca y el neozelandés Stuart Lynch, lo animaban y le abrazaban.

Fue así, con puro amor de equipo, no con músculos ni inteligencia, que Thule logró hacer el canopy, y, después, los 19,2 km de rafting entre La Virgen y Puerto Viejo.

Ya en la meta, con párpados hinchados, caminar lento y ropa totalmente empapada en barro y sudor, Thule pasó la línea de meta, consiguiendo la corona mundial luego de haberla tenido en el 2011.

Atrás quedaron las largas e “inhumanas” jornadas de poco dormir y mucho esfuerzo que desgataron al punto tal que uno de los suyos pareció estar demente.

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Recuperado. Consultado acerca del estado de Boisset, quien al concluir el Mundial estaba sonriente, el doctor Alekcei Murillo, de la Clínica Bíblica, dijo que tuvo un desorden electrolítico que tiene que ver con potasio y sodio, generada por el esfuerzo al que se sometió.

“Él estuvo confundido, pero ya está bien, lo único que le encontramos ahora es deshidratación, así que vamos a hidratarlo y dentro del suero ponerle sodio; eso más una curación de los pies, que los tiene bastante maltratados”, explicó.

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