
La apuesta de Puntarenas de llevar su duelo ante Saprissa al Estadio Nacional le resultó poco beneficiosa, en medio de su urgencia por puntos y dinero.
La dirigencia de los areneros esperaba que la afición tibaseña les permitiera, como a otros tantos equipos, tener un éxito económico en el certamen, pero las gradas estaban muy vacías.
“Esto es un riesgo como en todo negocio, todavía no precisamos cuánto hicimos, pero lo que fuera es bienvenido”, afirmó la presidenta del club, Alejandra Ordóñez, quien no quiso ahondar mucho en cifras.
La jerarca afirmó no precisar si la cantidad de aficionados presentes ayer alcanzó siquiera para pagar los costos de alquiler del Coloso de La Sabana.
“Sabemos que los costos son altos y se buscó suplirlos. Hoy lo que se hizo fue una prueba, estamos satisfechos con la organización, pero ahora toca evaluar los números y ver cuánto se hizo y si de verdad será rentable volver a hacerlo”, dijo Ordóñez.