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El Cuscatlán fue una marea azul

Actualizado el 13 de octubre de 2012 a las 12:00 am

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El Cuscatlán fue una marea azul

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                         Ayer el estadio Cuscatlán fue un hervidero azul. | JORGE CASTILLO
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Ayer el estadio Cuscatlán fue un hervidero azul. | JORGE CASTILLO

San Salvador. Con lleno a reventar, el estadio Cuscatlán se llenó de gala para el partido eliminatoria entre El Salvador y Costa Rica rumbo al Mundial de Brasil 2014.

Desde muy temprano se comenzó a notar la égida de cuscatlecos, enfundados en banderas azules y blancas, caminar hacia el templo deportivo, pues abrió sus puertas a las 9 a. m., pese a que el juego arrancó a las 7:30 p. m.

Ya en el escenario, los patrocinadores de la Selecta hicieron fiesta, al ofrecer productos gratis y promocionar sus marcas ante un público pletórico.

Como era de esperarse, la gradería que primero se llenó fue la conocida como Vietnam.

Esta es la zona en la que se ubican los seguidores más incondicionales (y a veces, violentos) de la Selecta, como llaman aquí.

Se hace llamar la Barra Azul y son los mismo que anoche dieron una serenata a la Tricolor con el objetivo de no dejar dormir a los pupilos de Pinto, algo que no lograron.

Por la libre. A diferencia de Costa Rica, en El Salvador la venta de bebidas alcohólicas en los estados es permitida y hasta estimulada por uno de los patrocinadores.

El mensaje cala en una afición sedienta por el calor y por los deseos de victoria.

A como se acercaba la hora del juego, aumentaba la cantidad de feligreses y su estado etílico.

Ya las 6:30 p. m., a una hora del arranque, el Cuscatlán era una hormiguero con sus ropas azules, sus vuvuzelas y su fiesta.

La mesa estaba servida para un partido con sello eliminatorio, entre dos selecciones con urgencia de ganar para continuar viviendo el sueño hacia el Mundial .

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