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Entrevista exclusiva con el director técnico del campeón nacional

Carlos Watson: 'Saprissa fue campeón porque perdió ese partido contra la Liga'

Actualizado el 29 de diciembre de 2015 a las 12:12 am

El gestor del título morado contó con lujo de detalles las claves de la S para llegar a su corona número 32. Recordó la caída ante los manudos en el Nacional, y la promesa del grupo de levantarse y alcanzar el cetro. También habló a fondo sobre la campaña que se avecina, los refuerzos y el anhelo de lograr el bicampeonato

Valoró la competencia entre Penedo y Carvajal en el arco, la renovación de Colindres y lo que espera de Estrada y Ramírez para la próxima campaña

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(Video) Carlos Watson: "Fuimos campeones porque perdimos el primer clásico" (José Pablo Alfaro)

Heredia

Carlos Watson sonrió muchas veces durante los 53 minutos de entrevista. A sus 64 años, vive el fútbol con tal pasión que todavía se levanta de la cama para mirar los movimientos tácticos aplicados por el timonel de Chile Jorge Sampaoli, o cuando no recuerda el giro que hacía Xavi Hernández para quitarse una marca de encima. Así es el gestor de la corona morada. Un obsesionado del fútbol internacional.

Watson habló largo y tendido con La Nación sobre sus códigos de camerino, los secretos detrás del título número 32 y sobre el futuro que se avecina para su equipo.

Esta fue su primera corona y se le vio muy eufórico en cada partido, disfrutando cada momento. ¿Cómo vivió este título?

Más que vivirlo en el plano personal, yo siempre veo las cosas colectivamente. Estuve trabajando con jóvenes sumamente entusiastas, que tenían un enorme reto de ganar un campeonato, y de responder a todas las expectativas de la afición. Yo siempre he sido así en el fútbol. Por ejemplo, en Uruguay se podrá decir lo que se quiera decir, pero entusiasmo, ganas y voluntad siempre tuve.

¿Cómo se afronta un camerino en un momento de tensión y catalogado como difícil?

No. Yo llegué a Saprissa con la idea de que iba a entrar a un camerino malo, compuesto por jugadores difíciles, incómodos, indisciplinados y trasnochadores, pero desde que di el primer paso dentro del vestuario, me di cuenta de dónde estaba. Fue un grupo extraordinario en todo momento y yo no tengo ninguna queja, más allá del jugador que no juega y se enoja; yo le digo honestamente que a mí me gusta eso porque yo era así como futbolista. Yo les decía a los jugadores: 'enojense conmigo, hagan mala cara, pero no me aflojen'. Y lo hicieron. Le puedo decir que el vestuario es impresionante. Nosotros hemos hecho lo nuestro, pero desde un principio fue excepcional; solo tengo experiencias buenas de lo que fue, y seguirá siendo ese camerino.

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¿Usted es un técnico conciliador o de poner reglas?

Yo lo que les dije cuando llegué es que quería un grupo muy autocrítico, con jugadores que no se conformaran con ganar un partido. Que, independientemente del resultado favorable, iba a extraer todas las cosas negativas para utilizarlas a favor en la parte táctica e individual de cada uno de ellos. Así se podía mejorar mucho. Yo solicité trabajo en equipo porque los conocía, ya que muchos de ellos fueron alumnos míos desde pequeños, y estaba convencido de sus condiciones.

¿A usted le gusta hablar de forma individual con cada jugador, o de manera grupal?

De las dos, porque dentro de las acusaciones que habían hacia los futbolistas, se hacía énfasis en algunos de ellos, y evidentemente las primeras reuniones eran con estos jugadores. Por ejemplo, yo conozco a Deyver (Vega) desde que era pequeño, y cuando yo escuchaba acusaciones hacia él yo no lo creía, y le digo que la pegué, porque al hablar con él no le pasaba absolutamente nada. Era el mismo muchacho callado, introvertido. En estos momentos, Deyver no ha levantado la mano. Él llega al camerino, se viste, entrena y muestra el entusiasmo de siempre en las prácticas.

Tras perder el primer clásico, cuando llevaba muy pocos días en el equipo, usted dijo en conferencia de prensa que por fin iba a tener una semana larga para trabajar y que se viera su mano. ¿Cuál fue el sello de Carlos Watson a partir de este momento?

Ese es un excelente ejemplo, porque más que mi mano, nosotros fuimos campeones porque perdimos ese partido contra la Liga. Ese compromiso fue clave para nosotros. Ese juego nos dijo cuál era el camino que había que seguir. Yo no voy a profundizar en el tema porque prefiero reservarme algunas cosas, pero al perder este juego nos quedó muy claro el panorama tanto a los jugadores como al cuerpo técnico. Dijimos, !esto lo ganamos! y ojo, después de esa dolorosa derrota ante el archirrival, en el autobus que nos llevó luego del partido, llegamos a la conclusión de que estos (jugadores de Alajuelense) no nos volverían a ganar.

¿Después de ese juego, cuál fue la instrucción táctica puntual que le dio al equipo para que se viera la mejor cara de Saprissa?

Lo que pasa es que una cosa es tratar de armar el equipo en una pizarra y tratar de convencerlos de lo que uno quiere, y otra muy diferente es dentro la cancha. Yo no soy de hablar mucho, no soy de hacer reuniones largas porque siento que después de 30 minutos los jugadores se aburren, entonces es muy difícil implementar algo en la pizarra. En cambio, el dinamismo del ejercicio hace que comprendan más, y el ir a la cancha a trabajar hace que las cosas sean más fáciles.

Desde que asumió el equipo, en su discurso general, tiró para arriba a Douglas Sequeira. ¿Cómo hizo para que se levantara luego de que le quitaron el equipo de sus manos? Era evidente que estaba golpeado.

"Lo único que le puedo decir es que cambiaría este campeonato por otro. Cambiaría todo por ver de nuevo las calles de Tibás como las vi"

Cuando el señor presidente (Juan Carlos Rojas) me presentó a Douglas y a Víctor (Cordero) -aunque no tenía que presentármelos porque yo los conocía- el lenguaje corporal de ellos era extraordinario. Entonces yo me di cuenta de que ellos no habían cambiado y todo iba a marchar bien. Ellos me recibieron muy bien, les dije lo que quería y cómo lo quería, y fui muy bien aceptado. Douglas tiene ese método que a todos nos gusta del toque y la movilidad y eso siempre lo reconocí. Y vale la pregunta, porque yo siempre voy a reconocer el trabajo de él.

Al observar el rendimiento del equipo, dio la impresión de que llegó al tope al juego de ida de la semifinal contra Herediano. ¿Lo planificó así?

Bueno, yo hablé con el preparador físico (Pierluigi) Morera, y me dio una idea de como estaba el equipo. Ellos ya habían pasado lo de Concacaf y había jugadores en Selección. Ciertamente, por la cantidad de partidos creíamos que estaban en forma. Y lo que hicimos en ese montón de partidos seguidos fue dosificar muy bien las cargas y los días de recuperación. Tuvimos mucho cuidado. Yo le confieso que hubo colectivos que tuve que pararlos por la intensidad que ellos le ponían. Había colectivos que eran de 30 minutos, y yo los paraba en 15 para no agotarlos. En todo momento entendí que habían alcanzado su mejor forma física.

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¿Cuándo se vinieron las bajas de Cristian Bolaños y David Guzmán, pensó que se le escapaba el título?

Regreso a lo anterior. Yo le dije a los suplentes que se enojaran conmigo porque yo los entendía, pero que no pararan de entrenar porque iban a ser importantes en la fase final. Y en el momento clave, en aquel partido famoso contra Herediano, cuando perdimos a estos elementos, aparecieron los suplentes y dieron resultado.

El día de su presentación, usted aseguró que tenía la mejor planilla del país pese a las críticas fuertes. ¿Por qué lo dijo con tanta seguridad?

Es que a Ulises (Segura), Dylan (Flores), a (Juan Bustos) Golobio, a Joseph Mora, a Irving (Calderón), a (Marvin) Angulo y a la mayoría del grupo lo conozco muy bien y sé la calidad que tiene. Y digamos que no conocía a Ariel Rodríguez, pero lo había mirado por televisión y lo había enfrentado. Por eso estaba absolutamente convencido de que aplicando algunos detalles, podía aportar algo para que ellos mejoraran, y que si ellos ponían esa calidad individual a beneficio de la estructura de grupo, ibamos a salir adelante.

Algunos técnicos que lo conocen dicen que usted siempre tuvo la meta de ser campeón nacional pero no se obsesionó con ello.

Obsesión no, lo que pasa es que para mí ha sido especial. Vea, yo dirigí a Palmares, y este equipo tenía apenas ocho puntos cuando lo asumí. Había varios equipos metidos en la lucha por el descenso, y con esos ocho puntos llegamos al final a tener 30 puntos, los mismos que Guanacasteca; al final descendimos por un gol y le digo que el mejor homenaje para mí fue que cuando llegamos al hotel, los directivos me llamaron, cerraron la puerta y me ofrecieron contrato por tres años. Para mí eso fue extraordinario. Después, con Carmelita armamos un muy buen equipo pero no nos alcanzó para ser campeones.

Después viene el gran Saprissa que yo armé; en esa ocasión se vino una disyuntiva: o quedábamos en el primer lugar de la tabla o ganábamos Concacaf, y los directivos me dijeron que Saprissa nunca había ganado un título internacional y esa debía ser la prioridad. Luego vino mi siguiente etapa en Saprissa y creo que armé un equipo para 10 años al menos. Ahí estaba Wálter Centeno, los hermanos Drummond y toda esa camada. Con Herediano hice lo mismo, formar un equipo. Todo este recuento lo hago para decirle que el campeonato no ha sido una obsesión porque se ha hecho un buen trabajo. También he ganado cosas en la Federación. Me encantan los mundiales, y sí le puedo decir que me obsesiona ir a los mundiales y sobre todo el fútbol internacional(risas). Me parece que es una forma de competir al alto nivel y que además le dice a uno como está el fútbol del mundo y aplicar estos aspectos en el país.

¿Si no estaba obsesionado, cuál es la palabra que describe este título?

Sí quería ser campeón como algo personal, pero en ningún momento estaba obsesionado. Yo no me obsesiono con las cosas así no mas. Sí con el fútbol internacional, pero es una obsesión manejable.

¿Es mito o realidad lo que se dice de que usted es como un papá para los jugadores?

Yo trato con seres humanos y la mayoría de los que le han dicho eso a usted es porque los tuve desde muy jóvenes. Con muchos de ellos, los papás en algún momento me dijeron que le permitían a su hijo venirse para San José siempre y cuando yo lo cuidara. Entonces yo los cuido, los oriento para que no se vayan por el mal camino, les doy consejos y si los tengo que apadrinar los apadrino. Además, trato de guiarlos hasta que yo crea que estén listos para soltarse. Le doy el ejemplo de Erick Lonnis; en un principio el que le decía lo que tenía que hacer era yo, y un buen día, yo entendí que él era el que dominaba la reunión y los conceptos de cómo se atajaba. Entonces yo dije ese día, ¡Erick ya se hizo portero!

¿Usted es de los que sueña con los títulos, y se levanta de la cama porque no puede dejar de pensar en ello?

Con el título no. Yo me he despertado y me he ido para la sala a poner un video. Por ejemplo, que Jorge Sampaoli hizo un movimiento táctico con la selección de Chile pero no lo recuerdo completo, entonces me levanto y lo busco, o que Xavi hizo tal movimiento con la pelota, cosas de ese tipo. Sí me despertado por eso.

Roy Myers decía que Daniel Colindres alcanzó su mejor nivel con usted. ¿Qué hizo?

Colindres es muy especial. Lo único que yo quería de él, de (Cristian) Bolaños y de Ariel (Rodríguez) es que colaboraran en defensa, y que en tres cuartos de cancha se metieran en la estructura del equipo, en el armado de juego y en el toque y la movilidad. Pero una vez que superáramos los tres cuartos de cancha, le dije a Colindres: 'encare, encare y encare, eso es lo suyo'. Solo en una ocasión se lo dije, que siguiera insistiendo en enfrentar al rival porque de esa manera iba a tener éxito. Sin embargo, a Colindres no hay que darle muchas instrucciones. Por ejemplo, yo no sé si a (Lionel) Messi habrá que darle instrucciones o si a (Thierry) Henry le daban instrucciones. Pero a Medford por ejemplo, yo no le decía nada cuando cruzaba el último cuarto de cancha, ya él sabía que hacer.

¿Pedirá refuerzos para el siguiente certamen?

Es que recuerde que hay una persona que tiene un perfil establecido, y que está creando un equipo para el presente y el futuro de la institución. Entonces Paulo Wanchope, con más tranquilidad, mira los partidos, establece los perfiles y a partir de ahí contacta a algún jugador.

¿Pero imagino que usted tiene peticiones?

Por supuesto que Paulo me pregunta. Nos sentamos a hablar y yo le doy mi opinión, pero no interfiero con sus decisiones.

¿Cómo analiza la llegada de Jaime Penedo y la competencia con Danny Carvajal?

Hay que convencerlos de que lo más importante es la meta grupal y que no hay mala fe en mis decisiones. Tenemos seguridad en el arco y la competencia es buena. Vea por ejemplo a Usaín Bolt, si él se lesiona una semana, los paisanos que entrenan con él le ganarán. ¿Usted sabe el pleito que hay con Tyson Gay y todos esos verdad? Vea otro ejemplo, yo creo Messi es Messi por Cristiano, y que Cristiano es Cristiano por Messi. Y que Arsene Wenger, Guardiola y Ancelotti son lo que son por el nivel de competencia que tienen todos los días. Entonces, (Danny) Carvajal y (Kevin) Briceño deben ver a Penedo como un reto. Si son inteligentes, van a ir a entrevistarlo, a preguntarle por qué ha tenido éxito, por qué es el titular de la selección de Panamá, le preguntarán cómo entrena y cómo hace para tener esa técnica, y entonces van a mejorar.

Siempre ha existido una expectativa grande con David Ramírez, sobre todo luego de hacer una gran Copa Oro con la Selección. ¿Cuánto más puede dar?

Lo que pasó con David Ramírez es curioso, porque le digo que con mi llegada, Ariel Rodríguez se volvió loco con el gol. Era un gol detrás de otro, y eso desplazó a David. Entonces era un problema para David el que Rodríguez elevara su rendimiento. Lo segundo es que de los jugadores que más afectados noté con todo lo que se decía en la calle era él. Hablamos con él y nos propusimos como cuerpo técnico levantarlo. Y él hizo un esfuerzo grande para levantarse y lo hizo bastante bien. Lo que pasa es que no hemos podido ponerlo con la constancia que se merece. David se quedaba después de las prácticas haciendo un trabajo adicional, pero Rodríguez no le dio la oportunidad. Sin embargo, yo tengo muchas esperanzas en él, sé que volverá a ser el jugador que se vio en Selección e incluso se va a superar.

¿Cuál fue la primera vez que vio a Diego Estrada?

En selecciones menores con Rónald (González) y en la Liga.

¿Y le quedó ese concepto que tienen la mayoría de los técnicos de que era un talento y podía dar más?

¡Todavía es un talento! A Diego no he tenido la oportunidad de darle todo lo que se merece. Por ejemplo, tuvimos una idea con Deyver y la pegó, por ahí están Golobio y Angulo. Hay una toma de decisiones que no le ha favorecido.

¿Cómo valora que sea tan irregular?

Es que esa irregularidad de él nace por una decisión mía, pero no es que él esté en caída libre ni mucho menos.

¿Cuenta con él para el próximo torneo?

Por supuesto que lo quiero tener el otro torneo.

¿Pudo observar al nuevo lateral derecho de Trinidad y Tobago? ¿Qué busca con él?

Lo vi en un video. Voy a confesar algunas cosas de estrategia, y lo primero es que Hanzell Arauz nos ha ayudado muchísimo por la banda derecha, pero yo quiero un delantero que ataque los espacios, un delantero en fuga, que busque el espacio con velocidad. Y viendo los delanteros que hay en el país, la mayoría están comprometidos y entonces creemos que Arauz puede ser ese hombre que ataque el espacio. Bajo esa premisa, ocupábamos un lateral derecho, porque al parecer la lesión de Heiner Mora va para largo.

¿Cuánto tiempo le dedicó a Arauz para que jugara como lateral en una línea de cuatro?

La línea de cuatro es diferente. En una semana larga que tuvimos durante el torneo, pudimos repetir con él las funciones defensivas. No estoy diciendo que yo le enseñé a jugarla, pero sí captó algunas cosas.

¿Usted ha pensado que si vuelve a quedar campeón, es posible que continúe en el cargo?

(Risas) Lo único que le puedo decir es que cambiaría este campeonato por otro. Cambiaría todo por ver de nuevo las calles de Tibás como las vi. En mi vida hubiera imaginado una cosa de esas. Ver a la afición de Saprissa así es impresionante.

¿Ha llorado por el fútbol?

Sí, claro que he llorado, me he emocionado mucho.

¿Ha llorado por tristeza o por alegría?

Por ambos.

¿Después de esta final lloró?

No. Sí estaba muy contento por los muchachos, por mi familia, por los aficionados. Casi lloro cuando me topé a mi hijo celebrando por media cancha, pero me hice el loco (risas).

¿Esperó en algún momento que Saprissa lo llamara?

No. Algo me habían dicho pero usted sabe como es este país. Yo escuchaba que me querían para la liga menor, pero incluso le dije a un periodista que me llamó que no quería hablar del tema porque en ese cargo estaba Rándall Row y no me parecía correcto. Hasta que un día el presidente me llamó y me habló sobre la posibilidad de asumir la liga menor, luego me convocaron a una reunión y yo fui pensando que iba a ser nombrado en la liga menor. En eso Juan Carlos Rojas me dijo que necesitaba que lo ayudara en el primer equipo. Y yo dije, 'a la pucha, que duro'. 

Al principio estaba inquieto y pensando mucho, sobre todo porque se decían muchas cosas de la planilla de Saprissa y sí tenía mis dudas, pero el día en que me presentaron al grupo yo me di cuenta que todo estaba bien y se acabaron las dudas. Más aún cuando tuve que parar el primer entrenamiento porque era demasiada la intensidad de los muchachos.

¿Por qué tuvo que llegar usted para que le dieran regularidad a Angulo? ¿Habló con él sobre el tema?

Es que Marvin no habla (risas). Yo creo mucho en el fútbol de él. Para mí es de los mejores volantes del país. Cuando yo lo pierdo en Uruguay me dolió muchísimo porque la inspiración pasaba por los pies de él. Fíjese que si uno tiene a Angulo, se garantiza al menos un gol de tiro libre por partido, ya sea por falta directa o indirecta.  Y yo sé que él es muy capaz. Muchos dicen que el fútbol europeo anda dos pasos por delante del resto. Marvin es igual, anda dos pasos adelante del resto.

Usted dirigió a Wílmer López. ¿Se refiere a algo parecido?

Sí. Van adelante de la jugada y juegan con la cabeza arriba. Viera que difícil que es porque la mayoría no lo hace. Y tiene la capacidad de desprenderse de la pelota con precisión y velocidad, además le pega muy bien al balón. Me parece un gran jugador.

¿Tiene esta planilla la capacidad para rendir en Concacaf?

Yo creo que no solamente los jugadores de Saprissa, sino los futbolistas ticos. El futbolista tico no tiene porque ir a un Mundial juvenil y tenerle miedo a los alemanes. O por ejemplo, yo he visto a un jugador pedirle una camiseta a Marcelo Salas (exdelantero de Chile) antes de un partido y eso no me parece. Cuando Saprissa gana Concacaf lo hace en Puebla, contra la altitud, y la lluvia. El equipo sacó el partido. En selecciones menores es prohibido respetar al rival, y es permitido confiar al 100% en las cualidades propias. Con esto quiero decir que ningún equipo debe ir disminuido ni a sacarse fotos en los estadios de los rivales de Concacaf, hay que ir a competir.

¿Entonces cree que con estos jugadores se puede ganar el torneo del área?

Sí. Dentro del material humano, hay que ir directamente a la parte mental, hay que competir con ellos. Hay que aspirar a ganar Concacaf. Por ejemplo, yo fui al estadio y ví un impresionante partido entre Herediano y América. Herediano le metió 3 goles y pudieron ser cinco. A ese nivel de inspiración me refiero.

¿Sueña Carlos Watson con jugar Concacaf?

No, porque estoy bien ubicado y estoy muy viejo para caer en la pregunta suya (risas). Yo estoy asignado para encargarme de la liga menor.

¿Qué ve en Darryl Parker?

Cuando llamé a un joven portero para unos amistosos de la Selección en Europa y ni siquiera era titular en su equipo, la prensa me decía que por qué llamaba a un arquero así. ¿Y sabe quién era? Keylor Navas. Yo me atrevo a decirle que Darryl Parker será uno de los mejores del país y sino el mejor. Si me creen bueno, y sino, tiempo al tiempo.

Puede tener condiciones físicas, reflejos, estatura y muchas cosas buenas, pero a veces da la impresión de que se equivoca mucho.

Yo entiendo lo que usted dice, pero el error debe ser visto como la base para la superación del atleta. ¿Se acuerda de aquella salida en falso de Usaín Bolt? Nunca le volvió a pasar.

¿Qué quiere usted para reforzar el equipo?

Qué fichen a los que están quedando libres (de Saprissa).

¿Quiere que renueven a Colindres? (Le quedan seis meses de contrato)

Claro que sí, o para decírselo de otra manera, suponga que Colindres fuera ecuatoriano o argentino, yo no podría traerlo porque estaría en el América de México.

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