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Óscar pasó de Machillo a Macho

Actualizado el 06 de septiembre de 2015 a las 12:00 am

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Óscar pasó de Machillo a Macho

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Dicen que a Óscar Ramírez no le hace mucha gracia eso de Machillo. Es cosa rara, casi campechana, pero se siente muy grande -no quiero decir viejo- para seguir llevando el diminutivo de aquel esmirriado volante, de cabello rubio, frágil en apariencia, escurridizo, de privilegiada técnica y juego inteligente al que llamaron Machillo.

Hoy, Ramírez tiene incluso un frondoso bigote que, según los chismes, se dejó crecer para verse a tono con los 50 años cumplidos en diciembre. Así de particular es el técnico de la selección.

En asuntos de dirección técnica, sin embargo, pasar de Machillo a Macho no depende del color de cabello, ni de los años, ni de los kilos, ni del mostacho que lo distinguen de aquel muchachito talentoso. Lo de Macho se gana.

Quizás ya se lo merece: demostrar hegemonía en el torneo nacional, debutar como técnico de la Sele, hacerlo contra un Brasil menos malo de lo que muchos pensamos y no andarse con pendejadas para alinear su idea -así implique dejar en banca a Esteban Alvarado y Joel Campbell- , es cosa de machos.

Brasil no es el Brasil de mi ensueño, aquel del ‘82, el de Sócrates, Zico, Falcao, Toninho Cerezo. Eso en realidad no era Brasil, sino un anticipo del Circo del Sol. Sócrates podía pasarla de taquito como si tuviera ojos en la nuca y a Zico le llamaban sin exagerar el Pelé blanco.

El Brasil de ayer, con Neymar en banca, está lejos de aquellos magos y malavaristas, pero es mejor de lo que pensamos. Con jugadores fuertes como alemanes, gana cualquier forcejeo. Con jugadores tácticos como ajedrecistas, concede pocas ventajas a una selección como la nuestra.

Hulk no parece digno de vestir la verdeamarela ; no se baila a nadie, para pena de quienes disfrutamos a Romario, Bebeto, Ronaldinho, Robinho o Ronaldo, pero es capaz de robarle la pelota al mejor zaguero tico y hacerle pagar caro el error de retenerla. Igual, Brasil podría no ser el Brasil que todos tenemos en el imaginario, pero tampoco es el rival más cómodo para debutar como técnico de Costa Rica.

Óscar Ramírez perdió 1 a 0 y casi sin entrenamientos logró una Sele bien plantada, a la que tampoco le pasaron por encima. El pobre ataque, sin embargo, le tiene una gran tarea. Si la cumple, nadie más debería atreverse a llamarlo Machillo.

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