Ignorar tratamiento puede complicar la infección y obligar a terapia más compleja

Por: Irene Rodríguez 30 abril, 2015

El año pasado, 26.000 asegurados a quienes se les recetó un antibiótico para controlar una infección bacteriana, no retiraron sus medicamentos en las farmacias de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

La bacteria Enterococcus faecalis , que vive en el tracto gastrointestinal de los humanos, puede producir infecciones urinarias. Aunque sí puede tratarse con penicilina o ampicilina, es capaz de resistir la mayoría de los antibióticos debido a la fluidez de su composición genética. | NYT PARA LN
La bacteria Enterococcus faecalis , que vive en el tracto gastrointestinal de los humanos, puede producir infecciones urinarias. Aunque sí puede tratarse con penicilina o ampicilina, es capaz de resistir la mayoría de los antibióticos debido a la fluidez de su composición genética. | NYT PARA LN

Aunque las autoridades de salud estiman que algunas de esas personas adquirieron su tratamiento en el mercado privado, la situación pone en alerta a los especialistas.

“Si un médico le receta un antibiótico a una persona, es porque lo necesita. Si esa persona no toma el tratamiento, la bacteria que tiene puede hacerse más grande y la infección puede llegar a otros órganos e incluso llevar a una persona al hospital. Ya para ese momento, seguramente, se les debe dar un antibiótico más fuerte”, explicó Esteban Vega, coordinador de Farmacias de la Caja.

A esto se suma un problema mayor: el que se ocasionan las personas que sí retiran su tratamiento pero que al sentirse mejor (unos tres días después), abandonan los medicamentos, pese a que aún les quedan dosis para varios días más.

Si eso pasa, la bacteria genera resistencia y se fortalece. Si la persona se enferma de nuevo, el medicamento ya no le servirá y el paciente requerirá una droga mucho más fuerte para sanar. En otras palabras, se necesita de todo el tratamiento para aniquilar al microorganismo.

Aun hay algo peor: que el asegurado le dé ese medicamento a otra persona que presenta los mismos síntomas que él.

“Compartir medicamentos es grave. El que una persona tenga los mismos síntomas no quiere decir que esté enferma por lo mismo. Es posible que ese antibiótico nunca la cure”, manifestó Vega.

“Además, si le dan una dosis ya comenzada, será una dosis incompleta. Entonces, la persona toma algo que puede matar bacterias en su cuerpo, pero no las matará todas, y las que quedan vivas pueden generar resistencia. Así, si en algún momento necesita un antibiótico contra esas bacterias, ya no le hará efecto”, explicó el especialista.

Esta no es la primera vez que se advierte sobre esto. En el 2010, un estudio de la CCSS reveló que el 70% de los ticos no termina su tratamiento con antibióticos.

Más errores. Otra de las razones que eleva el riesgo de bacterias, es que la gente desecha los medicamentos por el desagüe.

Según Vega, las medicinas no deberían sobrar, pues normalmente las dosis se dan exactas. Si llegaran a quedar pastillas, estos sobrantes de fármacos no pueden depositarse en un lavabo o inodoro; tampoco en un basurero.

“Cuando el antibiótico se desecha por desagüe, puede llegar a fuentes de agua y matar las bacterias que ayudan al proceso de tratamiento de aguas negras, además de que ese antibiótico puede ser consumido por peces y animales que luego comeremos, por lo que también se generará resistencia”, comentó Vega.

Si le sobran antibióticos, debe llevarlos a una farmacia para que los desechen.