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El laberinto de Eunice Odio

La cronología de Eunice es un laberinto de dudas y certezas

La poeta Eunice Odio nunca fue amiga de escribir su propia biografía (aunque indirectamente lo hizo en su gran correspondencia). Consideraba que lo importante de un(a) artista es su obra, y que lo otro está de más. En un nivel fundamental tiene razón, pero hay otros niveles en los que lo vivido (y no solo lo escrito) también cuenta y, en este sentido, es válido que el investigador (biógrafo, historiador, crítico, novelista) sí ponga atención a la vida del autor, siquiera para esclarecer la cronología de los textos y atisbar algo de su sentido, estructura y cambio.

Por otra parte, a veces los esquivos artistas que cubren su pasado lo hacen, no solo por motivos estéticos, sino para tapar viejos asuntos que, con el tiempo, los incomodan, como un pasado político hoy innoble o algún crimen de amor.

Eunice fue experta en escabullir su cronología personal. Para empezar, quizá por coquetería, se quitaba la edad, por lo que durante mucho tiempo sus lectores y estudiosos consideraron 1922 su año de nacimiento, hasta que la escritora y estudiosa Alicia Miranda Hevia estableció, con documento en mano, que había sido 1919.

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