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Las cuatro grandes

Actualizado el 09 de agosto de 2012 a las 12:00 am

¿Superamos las razones que obligaron a cuatro grandes mujeres ticas a exiliarse?

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Con la muerte de Chavela Vargas son ya cuatro grandes mujeres costarricenses muertas en México, distanciadas de su país natal por diversas razones –todas dolorosas– que las hicieron irse a terminar sus vidas lejos de Costa Rica. Eunice Odio, Yolanda Oreamuno, Carmen Lyra y, ahora, Chavela Vargas son cuatro grandes sin apelaciones que murieron en México; una exiliada política, doña María Isabel Carvajal, la Tía Panchita; las otras tres autoexiliadas por razones distintas pero parecidas; las cuatro artistas en el más exigente, elevado y amplio sentido del término.

Algo malo pasa cuando esto sucede. Algo que tiene que ver con aldeanismo, con revancha, con discriminación odiosa, con pequeñez de espíritu y de cerebro y con un machismo mal disimulado en una sociedad que se precia de culta, abierta, liberal y tolerante.

¿Superamos ya las razones que obligaron a estas cuatro mujeres a buscar otros aires? No lo creo. Cuando pienso en que hace apenas unos meses fuimos capaces –en realidad fueron capaces unos cuantos diputados– de nombrar a quien se nombró como presidente de la Comisión Legislativa de Derechos Humanos, cuando me entero de que miles de costarricenses presentaron no uno, sino miles de recursos de amparo en contra del programa de educación sexual, cuando veo en foros comentarios tan ingratos en contra de una viceministra por expresar, para mi sin mal gusto y con audacia (también las mujeres tienen derecho a ser audaces) sus emociones y deseos, y leo en esos mismos foros los comentarios de algunos compatriotas realmente indeseables a propósito de Chavela Vargas, creo que aún nos falta mucho, muchísimo para alcanzar ser, al menos, una sociedad decente. Yo llevo, en calidad de padre afectivo, dos hijas para arriba. Mi mayor deseo es que ellas puedan ser lo que quieran ser sin que otros las discriminen; aun si quieren ser distintas, es su derecho. Pero, además de mis hijas, quiero que todas las mujeres, igual que los varones, podamos ser en esta tierra, en la nuestra, en el terruño, lo que queramos, sin dañar a nadie, y sin que nadie nos dañe. Viva Chavela, pero también vivan Eunice, Yolanda y Carmen Lyra.

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