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“No soy una celebridad, sí una figura pública”

Actualizado el 28 de octubre de 2012 a las 12:00 am

Verónica Bastos cruzó la frontera mexicano-estadounidense y hoy es ficha clave de la cadena Univisión. Así celebra tres lustros ejerciendo en el norte la profesión que le abrió la puerta a su matrimonio y a la maternidad

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Ella no se considera una celebridad. De hecho, Verónica Bastos asegura que está lejos de serlo. Más bien se ve así misma como una figura pública, gracias a la exposición que le da la televisión.

“Me encanta cuando veo la cara de la gente que me reconoce. La mayoría se me acerca para saber más de sus artistas, y como saben que tengo contacto directo con ellos eso les apasiona y a mí me gusta mucho”, contó con picardía.

También reconoce que esta vitrina pública la ha puesto en la picota de los chismes, como cuando no hace mucho se rumoró que su esposo, el productor Alexis Núñez Oliva, mantenía un amorío con una actriz.

“Cuando salió lo de Cecilia Galeano en la portada de una revista yo fui la primera que dijo: ‘qué bueno que está esto’, y me reía por lo absurdo. Ceci estaba pasando un momento muy duro por su separación con el también actor Sebastián Rulli. Pero no creás que yo a mi marido le quito el ojo. No por Ceci, sino porque hay cada lagartona por ahí”.

Esta alajuelense de sepa sabe que estas cosas forman parte del precio que cobra la exposición mediática.

También confiesa que son más las bendiciones y logros en estos 18 años de carrera profesional, de los cuales 14 los ha ejercido en México y Estados Unidos, allá donde se codean la farándula y los famosos del entretenimiento hispanos.

Verónica Bastos llega cada día a millones de hogares en Estados Unidos y Latinoamérica, a través de la señal de Univisión, el mayor emporio mediático de habla hispana en la nación del Tío Sam.

Desde Miami, la llamada Ciudad Mágica, Vero –como le llaman amigos, allegados y algunos colegas– sigue haciendo tablas al lado de los presentadores insignia de esa cadena Raúl de Molina y Lili Esteban, en El gordo y la flaca , programa diario de espectáculos y entretenimiento.

También lo hace esporádicamente en Despierta América , revista matutina diaria, y todos los domingos condimenta las noticias de la farándula hispana en el espacio Sal y pimienta , donde combina la presentación con el reporteo.

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¿No cabe el riesgo de que su presencia agote a los televidentes, quienes la ven en distintos programas y horarios?

Sobre esto respondió: “Yo aprendí que al trabajo nunca hay que decirlo que no. Aprovecho la oportunidad de una pantalla tan grande y de probarme en diferentes programas (...). Estar en El gordo y la flaca para mí ha sido un honor. Es un programa emblemático y me ha puesto en el mapa de Estados Unidos. Conducir en Despierta América ha sido la cereza en el pastel. Me siento muy cómoda tocando otros temas que no son de espectáculos”.

No contenta con su agitada vida profesional, Bastos atiende a su pequeña hija Amanda, de cinco años, a quien diariamente lleva y recoge del kínder. “Igual nos vamos a andar en bici, a caminar a la playa, a nadar o al centro comercial”.

También abre los espacios necesarios para compartir al lado de su esposo Alexis Núñez, productor de Televisa, responsable del canal Ritmoson Latino y del programa Sabadazo , que se transmite en el Canal de las Estrellas.

Como hay gasolina para más, esta mujer de aguerrida personalidad y talante afable no olvida a su familia, a la que constantemente ve en México o en Miami, no importa si la visitan por varias semanas o varias horas.

“Hace como dos años tenía una entrega de premios y no tenía con quién dejar a Amanda. Mi hermana Melissa terminó de trabajar en el hospital, agarró un avión vestida de enfermera, me cuidó a la niña en la noche y al día siguiente agarró el avión de vuelta porque trabajaba en la tarde. Mi familia lo es todo, y todos somos como un moco”.

Aunque pasa más tiempo en Miami, aprovecha los viernes y sábados para volar al Distrito Federal, capital mexicana, para acompañar a su marido en el programa de los sábados, visita en la que no pierde ocasión para buscar alguna entrevista o nota entre los pasillos de Televisa.

“Desde siempre he odiado los aviones, pero se han convertido en mi mejor amigo. Los viajes me permiten reflexionar, planear lo que yo llamo mis ‘maldades’. Cuando aterrizo tengo un montón de propuestas para mi programa”, mencionó.

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Valga mencionar que Televisa fue su casa por casi 11 años. Primero, en La Oreja (por siete años) y luego en Con todo (por tres años). Aunque no participa en algún proyecto especifico, Bastos es invitada a hablar en determinados espacios de algún artista, en especial cuando alguna entrevista suya sacó roncha. Es consciente que tiene casi acceso directo con los artistas, gracias a la confianza labrada en años.

A pesar del momento en el que se encuentra, Bastos asegura que sus años de reporteo en Repretel y Teletica formaron su carácter pétreo y tenaz para lograr abrirse campo en un medio muy competitivo, donde está a la vera de los aplausos y los cotilleos; de los amigos y uno que otro envidioso. Para estos últimos la tica tiene su antídoto.

“En este medio se ganan amigos y enemigos, pero después de tantos años lo que ganas es credibilidad, porque lo que digo es la verdad; la gente cree mucho lo que les cuento. Los envidiosos existen desde que vivía en Costa Rica, pero con el paso de los años he entendido que los seres humanos, por naturaleza, se creen lo mejor en lo que hace. Supongo que deben pensar: “¿Y a esta flaca qué le ven?”... ja ja ja ja”, prosiguió.

Así, espontánea, risueña, trabajadora y hasta obstinada, Verónica Bastos no tiene en mente, al menos en el corto plazo, tirar la toalla.

Por el contrario, hace eco de las palabras que el reconocido periodista mexicano Jorge Ramos le dijo una vez: “Disfruta lo mejor de los dos mundo”, el mundo profesional y el mundo del amor y la familia.

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