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Genevieve Bell revolucionó el desarrollo de la gigante de la computación

La antropóloga que dirige el futuro de Intel a las personas

Actualizado el 24 de febrero de 2014 a las 12:00 am

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La antropóloga que dirige el futuro de Intel a las personas

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Detrás de las paredes grises, a prueba de ruidos, de la oficina en Intel Corp., en Hillsboro, Oregón, los investigadores que hacen las proyecciones del futuro de la informática pueden sentir cuando llega.

Retumbando por el pasillo, llega el golpeteo rítmico de botas con tacones puntiagudos sobre la alfombra. Y luego, Genevieve Bell, una antropóloga que es la intelectual tecnológica residente en Intel, se materializa. Es posible que ella todavía se perciba como “solo una chica salvaje de Australia”. Sin embargo, para Intel, ella personifica algo más grande: las aspiraciones de la compañía a que se la considere como algo más que fabricante de chips.

El puesto de Bell en Intel, el productor más grande del mundo de semiconductores, es de directora de Investigación en Experiencias del Usuario en Intel Labs, la división de investigación. Maneja un equipo especial de unos 100 científicos sociales y diseñadores que viajan por todo el mundo para observar cómo utilizan las personas la tecnología en sus hogares y en público. Sus hallazgos ayudan a alimentar el proceso de desarrollo de productos de la empresa y también los comparten a menudo con los diseñadores de computadoras portátiles, fabricantes de coches y otras compañías que incorporan procesadores Intel a sus productos.

Hace años, el equipo de Bell entrevistó a padres en China que consideraban a las computadoras domésticas como distracciones de la tarea escolar de sus hijos.

Intel desarrolló un prototipo de “PC para aprender en el hogar en China” que, al final, fabricó un cliente de Intel con una clave que los padres podían activar para evitar que sus hijos jugaran en la red cuando tenían que hacer la tarea.

“Mi mandato en Intel ha sido siempre el de traer adentro del edificio las historias de todos afuera del edificio, y hacer que cuenten”, dice Bell, quien considera que está entre la gente de fuera. “Tienes que entender a las personas para construir la siguiente generación de tecnología”.

Por “fuera”, no se refiere solo a los consumidores fuera de Estados Unidos. Bell y su equipo son responsables de calar los atributos que les encantan a las personas en todas partes, o que desearían tener, en sus PC, televisores y así sucesivamente. En los últimos años, se han concentrado en los apetitos de los consumidores por la tecnología hiperpersonal, como sistemas de reconocimiento de voz y registros de la condición física. En esencia, impulsan a Intel hacia una era de la informática personal más centrada en las personas.

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Genevieve Bell (centro) en  una sesión con  Tony Salvador y Alexandra Zafiroglu, para barajar opciones de Intel en el mercado de autos.  | LEAH NASH / NYT
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Genevieve Bell (centro) en una sesión con Tony Salvador y Alexandra Zafiroglu, para barajar opciones de Intel en el mercado de autos. | LEAH NASH / NYT

En los últimos tiempos, ese trabajo se ha vuelto mucho más importante para la compañía. Ello se debe a que Intel, que dominaba el campo de los procesadores para computadoras portátiles, fue sorprendentemente lenta en reconocer el pujante mercado de los chips para teléfono inteligentes.

De hecho, Bell y su equipo, entre otros, proyectaron la tendencia móvil desde un principio, dice Diane M. Bryant, gerente general del grupo de centros de datos de Intel, pero esta no la priorizó en ese momento. Si bien introdujo hace poco chips nuevos para aparatos móviles, los fabricantes de PC siguen siendo la base de clientes más grande de Intel, que representa $33.000 millones de sus $52,700 millonesen ingresos el año pasado.

Ahora, atribuible en parte a los esfuerzos de Bell y su equipo, Intel trata de ponerse al día ingresando en reinos como gadgets usables que pudieran exhibir sus chips nuevos, ultrapequeños, que requieren poca energía.

Hace unos años, Bell pensaba en un usuario final en particular: el dueño de un coche. Si se ha de creer en el márquetin, los automóviles ya no son solo aparatos para transporte, sino sistemas móviles de entretenimiento.

Así es que Bell y Alexandra Zafiroglu, una colega antropóloga en Intel, se subieron al auto. Viajaron por el mundo examinando, conectándose y fotografiando lo que la gente lleva en el coche.

Esta perspectiva más fundamentada y matizada del comportamiento del conductor les sirvió a Intel y sus clientes como una revisión de la realidad. En otoño, Intel anunció la colaboración con Jaguar Land Rover para desarrollar mejores formas para que los consumidores sincronicen sus aparatos personales con los de sus vehículos. El objetivo es hacer que la tecnología integrada sea más suave y reemplace el reflejo del conductor a tomar un aparato.

No es el único frente. Con el advenimiento de la Internet de las cosas, se equipa a un creciente número de objetos, como termostatos y semáforos de tránsito, con chips de sensores que pueden recolectar y transmitir información sobre su entorno. Bell los ve a como precursores de aparatos que tendrán relaciones con personas.

“Quizá la Internet de las cosas se trate de deleitarnos o de cuidarnos, y no de semáforos de tránsito”, reflexionó Bell con Brian David Johnson, un futurista en su laboratorio. Johnson coordina un proyecto para desarrollar un robot personal llamado Jimmy que se relacionaría con las personas en tanto individuos. “Jimmy es una plataforma informática que puede caminar por todas partes”, explicó Johnson. “Tiene suficiente potencia informática para percibir cuál es tu ánimo, dónde estás, tener un entendimiento basado en una relación”.

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Jimmy tiene el propósito de mostrarles a los clientes corporativos de Intel lo que se puede lograr con su forma de concebir al diseño y los chips. Sin embargo, también se basa en la creencia de Bell de que el futuro de la informática está en los aparatos personalizados, centrados en los individuos.

De hecho, Intel planea hacer público el programa informático para que la gente con acceso a impresoras 3D pueda crear su propio Jimmy. “Básicamente, se tratará de las cosas de las personas”, dice Bell, “y Jimmy hace que las cosas de las personas sean evidentes de inmediato”.

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