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Querido diario

No nos referimos esta vez a La Nación, aunque también; nos referimos a cierto género de la literatura y de la vida, que es el diario personal ; es decir, ese confesionario portátil donde el pecador, al sincerarse, busca su propia absolución.

El diario personal es la novela del yo en la que ya sabemos quién es el inagotable protagonista.

Los cultos usan palabras raras, que para eso están –los cultos y las palabras–, y dicen ‘dietario’ al diario personal; mas ‘dietario’ sugiere cierto aire a historia del Parlamento japonés, de modo que ‘diario’ sigue siendo más certero y más ‘amigable’, como dicen los informáticos cuando quieren decir ‘manejable’.

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