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Programa en centro de cuido de niños de la comunidad

Proyecto AKY lleva a niños de La Carpio a soñar con la danza

Actualizado el 18 de febrero de 2014 a las 12:00 am

Danza y teatro Andrea Catania e Inés Aubert invitan a niños de La Carpio a soñar en un espectáculo sobre el poder de la imaginación

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Proyecto AKY lleva a niños de La Carpio a soñar con la danza

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Divertido. Inés Aubert y Andrea Catania jugaron con la imaginación de los niños invitados a su presentación. Durante el espectáculo de teatro y danza, los acompañaron en viajes fantásticos, como en esta escena “submarina”. Pablo Montiel.

Cuando las mamás y sus niños llegan al salón Las Brisas de La Carpio encuentran a dos chicas dormidas y cobijadas en una pequeña cama en el centro del recinto. El salón merece su nombre: frágil, se mece con el fuerte viento, y cruje. Unos 20 niños se sientan en sillitas y en el suelo, y esperan.

Con graciosa música, se despiertan y se estiran las muchachas. Sus dedos, cubiertos por medias–arcoiris, juguetean ante las caras atónitas de chicos que, probablemente, no han visto una presentación de danza y teatro antes.

La obra es AKY , un proyecto de Inés Aubert y Andrea Catania financiado por el programa Proartes. Solo ellas y el asistente de producción, Óscar González, saben qué sigue. Los demás desconocen que pronto viajarán a la Luna, estarán bajo el mar y caminarán como arañas.

Risas. Jocelyn Waters y Douglas Obando gozaron con la presentación del dúo de artistas.  Pablo Montiel.
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Risas. Jocelyn Waters y Douglas Obando gozaron con la presentación del dúo de artistas. Pablo Montiel.

Descubrimiento. Este salón, en un segundo piso cerca de la entrada de la comunidad, ha acostumbrado a sus visitantes a la sorpresa. Aquí, Annet Saupe enseña yoga a madres e hijos cada lunes a la 1 p. m. Es un espacio íntimo en medio de la ciudadela: un refugio y un sitio para descubrirse.

También son la imaginación y el poder propio los que mueven AKY . Catania y Aubert son como dos niñas que pelean por las almohadas, corretean por el cuarto, se ríen y sueñan. “Con el poder de la imaginación podés jugar e irte donde querás”, señala Catania.

Basta con una contorsión del cuerpo para transformarse en araña; pasos lentos y pesados reflejan el paso de inesperadas exploradoras de la Luna. Caritas atónitas siguen la acción, fascinadas. Uno de los chicos no deja de reírse durante toda la obra y goza cuando se aproximan a hacerle cosquillas.

El espectáculo ‘AKY’ involucra la participación del público en sus bailes y juegos.  |  PABLO MONTIEL.
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El espectáculo ‘AKY’ involucra la participación del público en sus bailes y juegos. | PABLO MONTIEL.

El colchón se convierte en bote y las bailarinas se sumergen. Inquietos, los chicos celebran cada nuevo mundo que ha venido a parar a este pequeño recinto. Catania y Aubert esperan presentarlo más veces en La Carpio, para contagiar a más niños de la magia creativa.

“Es un despertar de sentimientos y de emociones”, celebra Aubert. Este proyecto ha girado cerca de dos años y se ha presentado en Pavas, Los Guido, albergues del PANI y otros locales.

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Al cierre de la presentación, los niños se unen al baile: por breves minutos, todos somos felices arañas y nadamos bajo el mar.

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Fernando Chaves Espinach

fernando.chaves@nacion.com

Periodista de Entretenimiento y cultura

Coeditor del suplemento Viva de La Nación. Productor audiovisual y periodista graduado por la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre literatura, artes visuales, cine y música.

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