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481.000 menores de edad no llenan sus necesidades básicas

Pobreza atrapa a 1 de cada 3 niños y adolescentes del país

Actualizado el 07 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

Estado de la Nación revela cifra histórica de pobres: 1.140.000 personas

Ingresos de los hogares que menos ganan disminuyeron un 7,2% en el 2011

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Pobreza atrapa a 1 de cada 3 niños y adolescentes del país

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                         Aunque los menores de 12 años son solo un 19% de la población, estos representan el 32% de personas pobres en el país. | ALONSO TENORIO
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Aunque los menores de 12 años son solo un 19% de la población, estos representan el 32% de personas pobres en el país. | ALONSO TENORIO

Mientras algunos niños empiezan a soñar con la tableta o el juego de video que quieren para Navidad, a otros la realidad les impide ver más allá de lo elemental: qué comer para quitarse el hambre y con qué cubrirse del frío en la noche.

Y estos últimos no son pocos.

La pobreza hoy atrapa a uno de cada tres niños y adolescentes costarricenses, según revelan los datos del decimoctavo informe Estado de la Nación , presentado oficialmente ayer.

Se trata de 481.764 menores que enfrentan dificultades para atender sus necesidades básicas de alimentación y acceder a servicios de salud, vivienda digna, agua potable y electricidad.

El problema más crítico se vive entre los menores de 12 años, que constituyen el segmento más pobre del país en términos de edad. Entre ellos, la incidencia de pobreza supera el 35%.

Según la investigadora Natalia Morales, parte de esta tendencia se debe a que las tasas de natalidad en los hogares pobres suelen ser más altas que en los demás.

“Una proporción importante de niños está creciendo sin oportunidades, y esto, además, les puede limitar el logro educativo, la principal herramienta de movilidad social”, agregó Morales.

Sin embargo, estas cifras son más preocupantes al considerar la transición demográfica que atraviesa el país, explicó Jorge Vargas Cullell, director a. í. del Programa Estado de la Nación.

De acuerdo con el experto, durante la primera década del siglo XXI, por cada persona que se pensionaba, seis jóvenes ingresaban al mercado de trabajo. Sin embargo, dentro de 20 años, la proporción va a ser de uno a uno.

“Los niños y adolescentes van a ser un bien cada vez más escaso y, por ello, deben ser mucho más educados y capacitados; van a tener que llevar sobre sus espaldas un peso mucho mayor que ahora”, resaltó el politólogo.

Una cifra histórica. En términos porcentuales, tanto la pobreza como también la extrema pobreza mantienen niveles similares a los del año pasado, y rondan el 21,6% y el 6,4%, respectivamente.

Sin embargo, al considerarse el crecimiento de la población, la cifra total de pobres alcanzó en el 2011 su más alto nivel histórico: 1.140.435. De esas personas, 336.305 viven en extrema pobreza.

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Además, el informe señala que la desigualdad entre los sectores de la población que ganan más y menos se sigue ensanchando.

Aunque los ingresos aumentaron en promedio un 4%, el crecimiento se dio en los dos quintiles más altos, mientras que en el quintil más bajo los ingresos incluso descendieron un 7,2%.

La inequidad también se manifiesta en términos geográficos: mientras que la pobreza en la zona central es del 17,7%, en las más pobres, como lo son la Brunca y la Chorotega, supera el 30%.

El ministro de Bienestar Social y Familia, Fernando Marín, aseguró que esta administración ha hecho un esfuerzo por concentrar la inversión entre los grupos más vulnerables y pobres del país.

“Tal vez a corto plazo no vemos una reducción drástica (de la pobreza), pero sí se puede medir en términos de calidad de vida de muchas familias”, dijo Marín.

“Hay que seguir invirtiendo en programas universales de educación como herramienta que permite superar factores condicionantes de la pobreza”, agregó el ministro.

Mientras tanto, los analistas del Estado de la Nación reiteraron la importancia de atacar la pobreza desde las políticas públicas laborales y educativas.

En el primer caso, recomendaron una mayor atención a la política salarial y redoblar las inspecciones para verificar el cumplimiento del salario mínimo, entre otros.

En el segundo caso, instaron a universalizar la educación desde el nivel preescolar y esfuerzos más agresivos para retener estudiantes en sétimo año y noveno, cuando más suelen desertar.

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