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Vida en la empresa

Álvaro Cedeño: Estrategia en simple

Actualizado el 11 de abril de 2016 a las 12:00 am

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Álvaro Cedeño: Estrategia en simple

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Hay un conjunto de eficaces herramientas de gestión, las cuales mejorarían los resultados de cualquier entidad de acción, ya se trate de una persona física, de una empresa, de un ministerio, de una iglesia, de una universidad o de una carrera.

Mirar a esas herramientas como si solo pertenecieran al ámbito empresarial, deja frutos sin cosechar.

Toda aplicación de una herramienta de gestión debe estar sujeta a una valoración de costo-beneficio. ¿Es necesario dedicar horas de reuniones grupales para hacer un análisis de fortalezas y amenazas del ente de acción?

De todas las debilidades y oportunidades que salen en una lista ¿Cuáles son las que realmente tienen sentido? ¿Hay que llevar el presupuesto hasta el último centavo? ¿Hay que señalar responsables y calendarios para todas las metas?

El FODA no es la finalidad del ejercicio de pensamiento estratégico. Es solo el inicio. Lo que sigue es diseño. Y diseñar no es inventar a troche y moche. No es necesario que las estrategias sean creativas. Lo que deben ser es eficaces. Esto es, producir resultados.

Está clarísimo cómo hacer el FODA. Pero no está nada claro como diseñar la estrategia. De igual forma que cualquiera sabe señalar problemas, pero no todos saben resolver problemas de manera económica, sostenible, desarrollante. Y eso esperamos de la estrategia: que tenga un buen costo beneficio; que de lugar a canalizaciones sostenibles de la energía del ente de acción; que fortalezca a la entidad y a sus miembros.

¿Cómo diseñar?

Recurro a unas preguntas básicas: ¿Si la entidad de acción no existiera y la estuviéramos creando hoy, cuáles cambios le haríamos? ¿Cuáles metas, muy difíciles de lograr, si las lográramos, conducirían a resultados extraordinarios en lo económico, la sostenibilidad y el desarrollo? ¿Qué es lo que hacemos bien? ¿Haciendo qué, obtenemos muy buenos resultados?

Si hemos de tener éxito, lo tendremos pivotando sobre lo que sabemos hacer bien, ya sea transformándolo o profundizándolo. Y una pregunta fundamental: ¿Cuál es el sueño realizable que nos entusiasmaría como para transformar nuestro trabajo en una misión trascendente?

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