Columnistas

La crisis política exige prudencia

Los partidos políticos están sin norte y surgen los caminos errados. La coyuntura pide reflexión.

Constantino Urcuyo
Constantino Urcuyo

El poder de Estado, la correlación de fuerzas sociales y políticas, se ha transformado aceleradamente ante la diferenciación social y la incapacidad de los actores políticos para promover el rumbo de la convivencia nacional.

Aunque las transformaciones económicas no han generado procesos de pauperización absoluta, tampoco han logrado disminuir la pobreza. La desigualdad crece y sectores de la ciudadanía parecen ir quedando atrás en un mundo donde la revolución digital premia el conocimiento. Además, la economía se ha diversificado en las últimas décadas, y surgen nuevas figuras con nuevos intereses en el terreno de lo público.

La desigualdad no viaja sola, se acompaña de una de las emociones políticas más intensas: el resentimiento. Quienes se sienten en desventaja ven con encono el ascenso de los que logran insertarse en los nuevos procesos, con prestigio, influencia y oportunidades asociados.

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