¿Qué pasó en la política nacional esta semana?

Los saluda Esteban Oviedo, editor de la sección Política de La Nación (eoviedo@nacion.com)


A un partido le fue relativamente bien y al otro, bastante mal

 

(En la foto, Jonathan Prendas y Erwen Masís, jefes de Nueva República y del PUSC)

A las puertas de que se votara una reforma trascendental para el funcionamiento del país, dos partidos políticos aprovecharon para hacer reclamos particulares, condicionando su apoyo a que les cumplieran sus exigencias.

No es lo más conveniente amenazar con retirarle los votos a un proyecto, en la recta final, cuando se trata de un cambio estructural y menos cuando uno cree en este. Lo idea es decir sí o decir no, pero seamos sinceros, esto es política y muchos creen que este tipo de maniobras son válidas.

El PLN y el PAC lo hicieron en el 2004, por ejemplo, cuando le torcieron el brazo a un gobierno del PUSC para que accediera a negociar con unos controladores aéreos en huelga que exigían alzas salariales sin ningún tapujo. La moneda de cambio fue el ingreso a las aeronaves del patrullaje contra el narcotráfico, el cual rechazaron.

Esta semana, la moneda de cambio proyecto fue la reforma al Reglamento legislativo, la cual fue impulsada por diputados de seis grupos políticos en noviembre del 2018 para reducir drásticamente los tiempos requeridos para tramitar leyes y, a la vez, reducir espacios para el obstruccionismo irracional en el Congreso.

La reforma la impulsaron legisladores del PLN, del PAC, del PUSC, de Restauración Nacional (PRN) y de Integración Nacional (PIN). También, se unieron congresistas de Nueva República, quienes en aquella época recién se habían separado de Restauración.

Posteriormente, en diciembre del año pasado, 45 diputados acordaron tramitar el proyecto mediante una vía rápida con el objetivo de transformar en realidad el acuerdo alcanzado en noviembre.

Según reportó La Nación en aquel momento, el PLN, el PAC, el PUSC, PRN, el PIN y Nueva República coincidieron en la necesidad de acortar los tiempos disponibles para hablar sobre un proyecto y los plazos para presentar mociones.

Para ello, se creó una comisión especial que empezó a trabajar en enero.

El proyecto salió de comisión con un dictamen afirmativo unánime, incluso con el apoyo de Jonathan Prendas, coordinador de Nueva República.

Sin embargo, a la vez ocurrieron hechos que pudieron incidir en lo que ocurrió en la recta final.

Uno de estos es el pleito entre Nueva República y Restauración Nacional por el número de asesores que se dejaría cada diputado después de la división. Aunque los fabricistas son más (8 diputados), los restauracionistas hasta ahora parecen ganar el pulso por haber sido el partido que asistió a las urnas.

Los fabricistas reclaman el derecho a tener seis asesores por diputado, en detrimento de los de Restauración.

Sin embargo, el primero en amenazar con no votar la reforma al Reglamento, para la cual se necesitaban 38 votos, fue la Unidad Social Cristiana (PUSC), en represalia por la decisión del presidente Carlos Alvarado de desconvocar un proyecto del PAC y otro del PUSC que reguarían el uso del plástico.

La represalia parecía desproporcionada frente a una reforma como la del Reglamento.

Lo cierto es que la posición socialcristiana obligó a postergar la votación una semana, mientras el gobierno intentaba bajar los ánimos del PUSC. El Ejecutivo lo logró mediante una carta en la que el presidente Alvarado se comprometió con los rojiazules a convocar de nuevo el proyecto del plástico, junto a otros textos sobre reactivación económica de interés de la Unidad.

Con eso, el PUSC se dio por satisfecho. Su posición también se podría explicar en el intento de la Unidad por desmarcarse del gobierno y mostrarse como oposición. Es paradójico, puesto que este partido aspira a ganar la presidencia legislativa el próximo 1.° de mayo y el nuevo Reglamento le será muy útil al que la gane.

Luego, el lunes, horas antes de que la reforma se sometiera a votación, fue el bloque Nueva República el que anunció su oposición en una reunión de jefes de fracción.

La legisladora Floria Segreda confirmó que, sobre la mesa de negociación, los fabricistas plantearon el reclamo por aumentar su número de asesores legislativos.

Explicó que no les habían resuelto su reclamo por las plazas y que, en consecuencia, no votarían una reforma al Reglamento que, según ella, les violenta sus derechos reglamentarios. Lo extraño es que el proyecto no toca el tema de los asesores, no varía nada en ese aspecto.

El problema para los fabricistas es que, con los votos del PUSC, el resto de partidos ya contaba con los votos necesarios para aprobar la reforma. Tenían 41 en total, incluidos los de Restauración, por lo que no fue necesario acceder al reclamo por más asesores, algo que además habría comprometido seriamente a la administración del Congreso.

La reforma fue aprobada y, con este resultado, Restauración se acercó al bloque PLN-PAC-PUSC, vio alejarse el reclamo sobre sus asesores y logró aislar a sus independentistas.

Jonathan Prendas, vocero de los fabricistas, tuvo que justificar así el cambio de posición con respecto a un proyecto que había apoyado desde su inicio: “Partidos políticos tradicionales se pusieron de acuerdo en sus agendas privadas y en sus propios intereses y no en la agenda que realmente le urge a este país, no es lo que necesitamos. Una vez que aprueben en reglamento empezarán a ponerse de acuerdo en otros temas que les interesan y no en lo prioritario”.

La votación también produjo división en Integración Nacional (PIN), pues la legisladora Zoila Rosa Volio apoyó el proyecto pese a que su jefe de fracción, Wálter Muñoz, combatió el proyecto.

“Cada diputado ha renunciado, hoy, a su potestad de vetar un proyecto de ley, al individualismo en el sentido más perverso, para pensar en una estructura más democrática y justa”, comentó el jefe de fracción del PLN, Carlos Ricardo Benavides.

En este artículo, puede ver los 15 principales cambios que introduce la reforma al Reglamento.

Esta semana, el gobierno de Alvarado también anunció apoyo a tres reformas estructurales:

-Creación de un nuevo régimen de empleo público,  según lo anunció el propio presidente

-La reforma constitucional para cambiar la forma de elección de los diputados

-La revisión de los 76 instituciones desconcentradas del Gobierno central para ver si es necesario fundirlas, disminuyendo la cantidad de oficinas y bucrocracia del Estado

Vean la variedad de instituciones satélites en el Gobierno central:

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