Revista Dominical

Jessi, del Ko-Zin: La china de la máquina de canciones

“Uno sabe dónde nace, pero no dónde muere”, dice Jessi, la cara visible del bar Ko-Zin. La suya es una vida que bien podría narrarse al estilo karaoke

“Si yo me voy a China, ya no sabría qué hacer. Ya tengo muchos años aquí. Y si no hay trabajo, no hay comida”, afirma Jessi.
“Si yo me voy a China, ya no sabría qué hacer. Ya tengo muchos años aquí. Y si no hay trabajo, no hay comida”, afirma Jessi.
Imagen sin titulo - GN

Metro y medio por metro y medio. A veces, desde las sillas de la barra, da la impresión de que ese pequeñísimo espacio de bartender se tragó la vida de Jéssica Ho y que nunca la va a soltar, ni ella quiere escapar. Todo se lo debe a la máquina de karaoke que, sobre todo pasada la medianoche, le otorga alma propia a un bar que alguien más llamó Ko-Zin.

La ironía está en que el ombligo de esa mujer de castellano imperfecto pertenece al tercer país más grande del mundo: el gigante rojo.

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