Opinión

El gallo pinto

Diversidad de versiones sobre un conocido platillo

La historia y origen del gallo pinto son poco conocidos. Muchos países reclaman la cuna del popular platillo, del que encontramos diversas versiones en Centroamérica. En Panamá también se prepara, aunque la versión más conocida allí es con frijol gandul (frijol de palo), igual que en Puerto Rico y República Dominicana. En otros países del Caribe está la famosa versión del “rice and beans”, que bien se conoce en Limón, aunque difiere porque la cocción del arroz, los frijoles y el coco es simultánea. Hay diversas versiones con distintos nombres en otros países, desde México y las Antillas hasta Ecuador y Brasil. Colombia tiene su versión en el “calentado paisa”.

Pareciera muy difícil determinar a quiénes se les ocurrió primero mezclar y condimentar los dos ingredientes, por lo que precisar el verdadero origen de la receta es difícil. Es probable que más bien sea una mezcla espontánea, casi natural y que, por lo tanto, haya surgido independientemente en diversas culturas. El gallo pinto se conoce en Costa Rica desde la Colonia y recibía distintos nombres: revuelto, arroz sucio (los caribeños tienen otro platillo al que denominan igual) o –como lo llamaban en San Sebastián, al sur de San José– tentempié. Era muy usado en las fiestas, acompañado siempre de aguadulce.

Pero lo que sí puede reclamar Costa Rica como propio y original es el nombre de “gallo pinto” para este platillo. Alguna vez oí la versión de que se originó en Puriscal y que el nombre obedecía a su apariencia, que la mezcla del arroz con los frijoles, especialmente cuando son rojos, da la impresión del plumaje de un gallo pinto.

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