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El futuro de Recope

El problema es que el objetivo de la institución no esté adecuado a las necesidades del momento

En torno a la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope), existen dos posiciones que han polarizado al país. Un amplio sector de la población exige su cierre, por sus altos costos operativos y por el hecho de que ya no cumple su función original de refinar hidrocarburos, lo que causa que los combustibles sean muy caros.

En las antípodas de ese clamor se encuentran los sectores sindicales y otros actores sociales, quienes defienden su existencia. Su argumento básico es que la empresa sigue siendo necesaria para la distribución e importación de combustibles. Además, sostienen que el costo de cerrarla, amén del desempleo que provocaría, acarrearía más problemas de los que solucionaría.

Aunque antagónicas, algo de razón llevan ambas posiciones. Ahora bien, el hecho de que existe la necesidad de sustituir los combustibles fósiles, la solución al problema, tal como paso a explicar, radica en una transformación que convierta la entidad en promotora de los nuevos modelos energéticos.

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