Editorial

El viaje a Managua

La invitación a un grupo de legisladores costarricenses, con gastos pagados por el Parlamento de Nicaragua, nunca debió ser considerada

El viaje a Nicaragua de un grupo de diputados, con gastos pagados por el Parlamento de ese país, nunca debió ser considerado. Las razones para declinar la invitación abundan, comenzando por las tensiones todavía no resueltas entre Costa Rica y el oficialismo sandinista, cuyo control de la Asamblea Nacional es completo.

Pero miembros de un Parlamento de incuestionable legitimidad democrática deben pensarlo dos veces antes de caer en la grave contradicción de visitar a sus supuestos homólogos cuando hace poco votaron para censurarlos por la arbitraria destitución de 28 legisladores de oposición.

La complicidad del Parlamento sandinista en los desafueros no está en duda. La maniobra, ejecutada en pleno proceso electoral, estuvo a cargo de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, controlada por el sandinismo. Entre los destituidos figura el coordinador de la principal coalición opositora, Eduardo Montealegre.

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