Editorial

La planilla de Recope

La planilla consume más del 50% de los gastos operativos anuales, porcentaje que, en sí, es elevado

Según un reportaje publicado el 11 de diciembre pasado en este periódico, los sueldos y salarios, incluyendo incentivos especiales pagados a los trabajadores, consumen más de la mitad de los gastos operativos de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope). ¿Es racional ese porcentaje? La respuesta es negativa.

Se sabe que los costos más importantes de Recope son, en orden descendente, el valor de los combustibles importados, los impuestos establecidos por ley sobre el consumo de carburantes, incluyendo subsidios a varias entidades, y los gastos de operación de la empresa. Los dos primeros, sin embargo, constituyen el mayor porcentaje del total. Los de operación, entre los cuales se contabilizan los sueldos y salarios, solamente representan un porcentaje equivalente al 5% de los costos totales y, por esa razón, no influyen tan significativamente en los precios al consumidor. Pero tienen otros efectos negativos que pueden ser aún más importantes.

La Refinadora Costarricense de Petróleo dejó de refinar desde hace mucho tiempo. A partir del 2011, importa la totalidad de los combustibles que se expenden en el país para distintos usos comerciales. El volumen total presupuestado por Recope en el 2014 asciende a ¢1,7 billones, de los cuales el 88% está representado por el valor de los bienes importados, en cuyos vaivenes hay poco margen de acción para lograr alguna reducción en los precios al consumidor. La circunstancia especial de la reciente caída en los precios internacionales del petróleo, comentada en un editorial anterior, es muy beneficiosa, pero podría no ser permanente. Sin embargo, sí hay espacio para introducir cambios de fondo y mejorar la política energética.

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