Columnistas

La maldad como factor social

Nos aferramos al dogma de que la solución a los problemas de criminalidad se resuelven, exclusivamente, con oportunidades socioeconómicas para los ciudadanos. Ese es un error

Fernando Zamora
Fernando Zamora

Aparte de la noticia del deceso en prisión del perverso Charles Manson, en la página de sucesos de este diario, del pasado 8 de agosto, aparecía una nota periodística que me dejó perplejo. En esta hora de sombras, las noticias nos siguen llevando hasta el límite de nuestra capacidad de asombro.

La nota aludía a la monstruosa conducta de un padre detenido por publicar fotos pornográficas de su hijita de cinco años. La incidencia que este tipo de atrocidades tienen en nuestra sociedad me llevan a reflexionar sobre el abuso del enfoque excesivamente positivista que, tanto nuestra clase política, como los profesionales de la ciencia social, usualmente hacemos de los problemas sociopolíticos que nos aquejan.

Nos aferramos al dogma de que la solución a los problemas de una nación y su cultura dependen, exclusivamente, de las oportunidades socioeconómicas de sus ciudadanos. Y creo que ese error se deriva del apego a un razonamiento excesivamente materialista.

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