Columnistas

El mito de una reducción progresiva de los combustibles fósiles

En la UE, si bien las tecnologías eólica y solar generan electricidad, la mayor demanda de energía proviene de la calefacción.

Samuele Furfari
Samuele Furfari

BRUSELAS – De qué manera el mundo utiliza la energía es un tema candente para un planeta que se calienta, y los temores de contaminación y presión sobre los recursos han producido una virtual carrera armamentista de estrategias para la eficiencia energética. Desde la Unión Europea (UE) hasta China, las economías están prometiendo reducir su intensidad energética con la ayuda de innovaciones tecnológicas y cambios legislativos.

Sin embargo, a pesar de estas promesas, la Agencia Internacional de Energía prevé que la demanda de energía por parte de los consumidores va a aumentar hasta por lo menos el 2040. Con las crecientes necesidades de energía del mundo, ¿cómo pueden los responsables de las políticas garantizar la oferta?

Para decirlo claramente, el mundo no tiene por qué preocuparse por las reservas. Después de 40 años de temer escaseces de energía, hemos ingresado en una era de abundancia. Tenemos que preocuparnos por los relatos falsos, no por los recursos escasos.

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