Opinión

Fe en la educación

El cristianismo, desde los primeros siglos de existencia, ha estado indisolublemente unido a la educación. Junto a la evangelización, llegó la enseñanza de las primeras letras; incluso, en algunos pueblos fue necesario crear alfabetos para traducir las Escrituras, como hicieron en el siglo IV el obispo Ulfila, para los godos, y en el IX los santos Cirilo y Metodio para evangelizar a los pueblos eslavos.

El cristianismo se transmite por el conocimiento y prédica de la Palabra, por eso le son inseparables la alfabetización y la formación de los pueblos; además, el desarrollo pleno de las personas es imposible sin una adecuada educación, como nos recuerda elCompendio de Doctrina Social de la Iglesia : “El compromiso por la educación y la formación de la persona constituye, en todo momento, la primera solicitud de la acción social de los cristianos”.

Desde la fe. En los orígenes de Costa Rica, mucho antes que el Estado asumiera plenamente sus funciones en ese ámbito, la educación fue tarea de las primeras misiones de la Iglesia. Desde la fe se formaron los valores esenciales de nuestra identidad. Antes de las escuelas estatales, los misioneros fueron los que enseñaron y, cuando hubo escuelas, el primer maestro fue un sacerdote. El primer educador de la primera escuela en Costa Rica fue el padre Diego de Aguilar, quien de 1594 al 1623 dirigió una escuela elemental en Cartago. En Heredia, monseñor Morel de la Santa Cruz fundó la primera escuela en 1751 y el primer maestro fue el padre Juan Bautista Pérez de Coto.

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