Nunca antes se había cuantificado cuánto perdemos los costarricenses por las presas: $590 millones solo en el 2009 –un 2% del producto interno bruto–, según una investigación de Arlette Pichardo y Marco Otoya, de la Universidad Nacional. A eso sumaron otros $53 millones por combustible quemado de más, lo cual dio un total de $643 millones (¢350.000 millones) desperdiciados por congestionamiento. Ese dinero es todo el presupuesto del Ministerio de Obras Públicas y Transportes.
El problema de este gasto es que va en acelerado aumento pues los investigadores iniciaron el estudio en el 2005, año en que se desaprovecharon $550 millones y, cinco años después, eran $40 millones más.
Al traducir millones a minutos de vida, una encuesta de la Contraloría de la República, en el 2015, dio luz sobre cuánto consumen los costarricenses en ir y venir a diario de sus trabajos: la mayoría se lleva dos horas o más. A ello, se agrega otro estudio de la Corporación Andina de Fomento el cual demostró que el tiempo de viaje promedio de un bus en San José es 1,5 veces mayor al de un auto, lo cual, ahuyenta a muchos del transporte público.
