“Si olvidamos, somos culpables, somos cómplices”. Esas palabras, pronunciadas por Elie Wiesel durante su discurso de aceptación del premio Nobel de la Paz, resumen su vida: una lucha constante contra el olvido de uno de los pasajes más oscuros de la humanidad, el Holocausto.
Wiesel vivió los terrores del nazismo en carne propia. A los 15 años, fue trasladado con su familia al campo de concentración de Auschwitz, donde murieron su madre y su hermana menor. Luego, él y su padre fueron enviados al campo de Buchenwald, donde su progenitor falleció, poco antes de la liberación de 1945.

