Música

Por qué no me gusta Arjona

La música del chapín no da tanto como para odiarlo. Sin embargo, se entiende que mucha sea la gente que no se baje su trova de supermercado

"¿Es Arjona un mal artista? Ni de cerca. Sería absurdo no reconocerle su probada habilidad para cantar lo que la gente quiere oír. Y doble puntaje por hacerlo con una rima demasiado cuadrada (porque, perdón, no me vengan con que eso es poesía)."
"¿Es Arjona un mal artista? Ni de cerca. Sería absurdo no reconocerle su probada habilidad para cantar lo que la gente quiere oír. Y doble puntaje por hacerlo con una rima demasiado cuadrada (porque, perdón, no me vengan con que eso es poesía)." Jorge Navarro

Odiar a Arjona es fácil, como es de fácil odiar a casi cualquier otro producto de consumo masivo. Yo no odio al cantautor chapín –sería estúpido darle tanta importancia– pero sí tengo claro que no me gusta él ni lo que hace.

Arjona no me gusta, lo mismo que no me gusta la menta , el chayote o la teofilina. ¿Odio al chayote? Para nada; eso sí, le ando de larguito.

El mal sabor hacia las canciones de Ricardo me empezó con su disco Historias , el mismo que lo consagró como megaestrella continental. Es más, fue una canción específica la que provocó la ruptura en la relación que nunca empezamos.

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