M urió de la manera más cliché en la que puede morir un cantante de rock . Una sobredosis accidental, producto de mezclar drogas con alcohol, calló la camaleónica voz de este artista.
Era la tarde del 3 de diciembre de 2015, Weiland iba en el autobús que lo llevaba de gira junto a su banda. Un trago, una aspiración, un paro cardiaco.
Ilustración: Gabriela Ledezma.
Stone Temple Pilots (STP) fue un fenómeno musical. Weiland fue el ícono de este fenómeno. Sin embargo, su vida estuvo rodeada de excesos, noticias de tenencia de drogas, rehabilitaciones y recaídas.
“Ser una estrella llegó acompañado de cocaína, alcohol y mujeres”, relata el artista en su libro autobiográfico No dead & not for sale, publicado en el 2011.
“La droga me llevó a donde siempre había soñado ir. No puedo nombrar el lugar, pero puedo decir que estaba tranquilo y sin temor, un hombre flotante en un espacio sin demonios y dudas”, relata.
A sus 48 años, la droga llevó a Weiland a ese lugar sin angustias: la muerte.