Cine

Crítica de cine: <ITALIC>El regreso</ITALIC>

<BOLD>Dignidad artística </BOLD>Con acento poético

Con la publicidad de un afiche seco como redoble de tambor (el peor cartel de cine que yo haya visto, y por esto, digno de ser coleccionado), con ese póster, nos llega un emotivo y vitalista filme costarricense, como lo es El regreso (2011), con la inteligente puesta en imágenes por parte del joven director Hernán Jiménez.

Apunto claramente que Hernán Jiménez es mi amigo, lo es desde antes que su nombre comenzara a ser apetecido por la prensa, como resulta ahora, pero cuando hablo de su obra (tanto en cine como en teatro) ningún amiguismo se cuela entre mis letras. Ahora, con El regreso, siento satisfacción enorme por encontrarme ante una película muy bien hecha y de envidiable riqueza narrativa.

Su anécdota, si se quiere, es simple. Un joven de 30 años, Antonio, regresa a su terruño (Costa Rica) y se encuentra con un país deteriorado política y socialmente, deterioro del que no se exime su propia familia. Es la historia de un sujeto que se encuentra ante un mundo degradado, que localiza el problema y provoca una ruptura con ese contexto, donde el amor y la amistad juegan papeles importantes.

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