Cultura

70 años de visitas célebres: Quino, el humilde ídolo pop de la caricatura

Joaquín Lavado causó histeria de la buena cuando pasó por aquí en 1999.

“Yo quiero que me ponga una firma en el corazón”, le dijo Carolina Hovenga a un sorprendido Quino. Él, con la misma mano con la que creó el mundo de Mafalda, no tuvo más remedio que complacer el capricho.
“Yo quiero que me ponga una firma en el corazón”, le dijo Carolina Hovenga a un sorprendido Quino. Él, con la misma mano con la que creó el mundo de Mafalda, no tuvo más remedio que complacer el capricho.
“Yo quiero que me ponga una firma en el corazón”, le dijo Carolina Hovenga a un sorprendido Quino. Él, con la misma mano con la que creó el mundo de Mafalda, no tuvo más remedio que complacer el capricho.

El 3 de junio de 1999, Quino firmó de todo, no siempre sonriente, pero sin quejarse: como en maquila, estampó cientos de “Quino 99” en libros de Mafalda, recortes de periódico, servilletas, papelitos de todos los pedigrís. La única que lo sacó de su trance repetitivo fue la admiradora que le pidió un autógrafo en “el corazón”.

Joaquín Salvador Lavado Tejón –el más universal de los caricaturistas latinoamericanos– mostró algo de sorpresa y/o resistencia antes de ceder al capricho de aquella tica que se descubrió parte del pecho ante él. Irónicamente, es muy posible que ese sea el único autógrafo de los que Quino dio en Costa Rica que ya no existe.

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