Política

La noche en que el alcalde evitó alarmar al pueblo

María Romero y su esposo, Narciso Fernández, acomodaban escombros que dejó el huracán en su casa en Calle Real, Upala. | JOSÉ CORDERO
María Romero y su esposo, Narciso Fernández, acomodaban escombros que dejó el huracán en su casa en Calle Real, Upala. | JOSÉ CORDERO Jose Cordero
María Romero y su esposo, Narciso Fernández, acomodaban escombros que dejó el huracán en su casa en Calle Real, Upala. | JOSÉ CORDERO (Jose Cordero)

Upala. La noche del 24 de noviembre prácticamente toda la población de la ciudad de Upala y los barrios al rededor, fueron sorprendidos por el huracán Otto. De una población de 42.000 habitantes, solo poco más de 1.600 personas se resguardaron en albergues. La mayoría, llegó luego de la tragedia.

El pueblo reaccionó tarde. El alcalde, Juan Bosco Acevedo, como presidente del comité local de emergencias, prefirió no alarmar a la población con el tema del huracán, lo que hizo que el fenómeno encontrara, literalmente, durmiendo a los pobladores de Upala.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌