Política

Magistrado José Manuel Arroyo: ‘Hay una injusticia que se debe corregir’

RAFAEL MURILLO
RAFAEL MURILLO Rafael Murillo Rodriguez
RAFAEL MURILLO (Rafael Murillo Rodriguez)

El 3 de febrero del 2009, con el voto de 40 diputados, el Congreso aprobó la Ley de Protección de Víctimas y Testigos. La intención: disminuir la ola de criminalidad que se había convertido en el principal problema para la ciudadanía. Se crearon juzgados de flagrancia y se endurecieron las penas. Sin embargo, los legisladores no midieron un efecto secundario de la nueva norma: las cárceles empezaron a llenarse de forma exponencial. La idea de endurecer las penas se volvió en contra del sistema. Medidas que en el papel se veían bien, empezaron a distraer recursos policiales y de investigación para dedicarlos a la cacería de delitos menores, como el hurto. Ahora, siete años después, la Corte empuja el plan de ley 19490, el cual promueve que los hurtos menores se vuelvan a castigar como una contravención. El vicepresidente de la Corte, José Manuel Arroyo, conversó con La Nación sobre los excesos de la ley vigente y el por qué se trata de resolver el problema hasta ahora. El siguiente es un extracto del diálogo:

¿Por qué plantean echar atrás a lo aprobado en el 2009 con la Ley de Protección a Víctimas y Testigos?; ¿cuál fue el gran error del 2009?

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