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Solo una playa de Costa Rica cuenta con personal permanente de rescate

Falta de guardavidas agrava peligros de playas ticas

Actualizado el 24 de septiembre de 2017 a las 06:00 am

Corrientes de resaca son la causa de la mayoría de ahogamientos

Cantidad de estadounidenses ahogados aquí alarma al sector turismo

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Falta de guardavidas agrava peligros de playas ticas

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La playa de Jacó es la única que cuenta con guardavidas de tiempo completo y dos torres de vigilancia. (Adrián Soto.)

Al menos 787 personas perdieron la vida mientras disfrutaban de las playas costarricenses en los últimos 15 años.

La cifra convierte a los incidentes acuáticos en la segunda causa de muerte accidental en el país y lo coloca como uno de los destinos para el turismo de playa más peligrosos de Latinoamérica.

De acuerdo con datos del Programa Ronmac del Instituto Internacional del Océano, del total de fallecidos en el período citado, 118 eran estadounidenses.

"No hay otro fenómeno natural que produzca tantas muertes al año como las corrientes de resaca (...) las corrientes de resaca son la causa de la mayoría de ahogamientos, si no hubiera corriente la probabilidad de ahogamiento es mucho más baja o casi nula, porque (el bañista) se quedaría ahí donde está", aseguró Alejandro Gutiérrez, director de esa institución.

" ¿Cuál es el problema? ¿por qué se ahoga tanta gente, comparando el número de muertes que tenemos con Australia o Estados Unidos, siendo que tenemos el 5% y el 7% de la línea de costa que esos países? por una razón: porque en esos países hay una gran presencia de guardavidas calificados en el número adecuado", añadió.

De acuerdo con el experto, en el país debería haber un guardavidas por cada 500 metros de playa, sin embargo la realidad es muy lejana a esa.

Actualmente, solo la Municipalidad de Garabito, en Puntarenas, tiene un cuerpo con tres rescatistas.

¿Qué es una corriente de resaca?

Otras playas como Avellanas (Santa Cruz, Guanacaste), Santa Teresa (Cóbano, Puntarenas), Punta Leona (Garabito), Dominical (Osa, Puntarenas) y Cocles (Talamanca de Limón) tienen personal privado o voluntarios.

"El guardavidas es la diferencia entre un rescate oportuno y una muerte", agregó.

Juan Carlos Salas, jefe de la Unidad Acuática de la Cruz Roja, coincide. Para él, la presencia de guardavidas es fundamental, sin embargo, reconoce que al menos para ellos sería muy difícil tener personal a tiempo completo en las más de 600 playas que tiene Costa Rica.

La Cruz Roja tiene unos 60 rescatistas acuáticos certificados, en su mayoría voluntarios de los que solo se puede disponer durante temporada alta.

Según Salas, a este situación y la peligrosidad de las playas, se suma la poca educación de los bañistas.

"La mayoría de las personas no se informan, la gente que más se ahoga es de San José (...) el tema es que ninguno dice: 'preguntemos a los lugareños, averigüemos si tiene guardavidas, si tiene corrientes, qué lugar puede ser más seguro...'

Si así lo hicieran, dijo, la incidencia de fallecidos por esa causa bajaría.

Ninguno de los expertos considera que se pueda poner en una lista y calificar las playas más o menos peligrosas, pero si se trata de presencia de corrientes, las de mayor riesgo son las del Pacífico central.

Sin embargo, a criterio de Salas si en este momento tuviera que citar la playa más segura del país, esta sería Jacó (en Garabito) –pese a sus condiciones de corrientes y fuerte oleaje– precisamente por ser la única que cuenta con rescatistas todos los días del año.

No obstante, por ser la más visitada, Jacó es la que tiene la cifra más alta de ahogamientos de los últimos 15 años.

Las playas ubicadas en los golfos o en el Caribe suelen ser menos peligrosas.

Proyecto en discusión

"Cuando alguien comienza a ahogarse, el resultado suele ser fatal. A diferencia de otros traumatismos, la supervivencia está determinada casi exclusivamente en el lugar del incidente, y depende de dos factores muy variables: la rapidez con que se saque del agua a la persona, y la prontitud con que se le practique una reanimación".

La cita proviene del Primer Informe Mundial sobre Ahogamientos, presentado el año pasado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

También aparece en la justificación de un proyecto de ley presentado hace un año que pretende crear un cuerpo nacional de salvavidas.

La iniciativa propone conformar "unidades de salvavidas municipales" en todos aquellos cantones que tengan litorales en su jurisdicción "en particular, las playas más visitadas de estos".

Sin embargo, el proyecto está estancado por falta de consenso entre municipios.

Las fuentes de financiamiento son el origen del desacuerdo, explica el alcalde de Garabito, Tobías Murillo.

"La ley debería exigir un aporte del ICT (Instituto Costarricense de Turismo) y que también se imponga un impuesto al licor del cual una parte sea destinado para estos cuerpos de guardavidas, porque la lucha más grande que dan ellos aquí es con gente que está en estado etílico", dijo Murillo.

En su criterio, la iniciativa debe ser de las municipalidades y no manejada por una comisión.

Patricia Bolaños, alcaldesa de Quepos, también ve necesaria la creación del equipo de guardavidas perso se opone al planteamiento del proyecto.

"Los salvavidas deben ser un cuerpo de policías que sea parte del Ministerio de Seguridad... quieren crear una comisión que va a estar en San José, poniendo reglas desde San José”, cuestionó la jerarca.

Ella critica que de los municipios solo tomarían recursos restándoles la autonomía sobre el personal que les obligarán a poner.

De acuerdo el diputado Francisco Camacho, del Frente Amplio la iniciativa no ha sido dictaminada pues aún están tratando de negociar el tema del financiamiento.

El plan propone, por ejemplo, que una parte de los recursos recaudados por el canon de concesiones de la zona marítimo terrestre podría ser utilizada por los municipios para el pago de salarios y compra de equipo e instalaciones.

Entre las fuentes de financiamiento para la comisión que manejaría dicho cuerpo de vigilancia se mencionan fondos del Presupuesto Nacional asignado al Ministerio de Seguridad y recursos del fondo nacional de salvavidas (que se crearía a partir de la ley), pero estos serían para equipamiento y capacitación.

Urge garantizar seguridad a los turistas

De acuerdo con Isabel Vargas, presidenta de la Cámara Nacional de Turismo, la falta de guardavidas siempre ha sido una preocupación, pues el alto porcentaje de turistas que se ahogan en el país afecta la imagen de Costa Rica.

Por esa razón, considera beneficioso el proyecto de ley pues al contar con un grupo permanente de rescatistas no solo se enfoca en la atención de emergencias sino también en la prevención. Empero, igual que los alcaldes cree que falta claridad sobre los recursos.

"Esta situación conduce a un mayor clima de seguridad del visitante y por consiguiente, una imagen positiva de Costa Rica como destino turístico", agregó  Victor Ramírez, jefe del servicio al turista del ICT.

Guardavidas dan a Jacó más seguridad

Marvin Pérez se convirtió en el primer guardavidas oficial del país. Para entonces, ya llevaba más de 10 años en esa labor como voluntario o realizando esa labor para algún hotel.

Ahora es el jefe del cuerpo de guardavidas de Garabito, que integran otros dos rescatistas. Aunque la vigilancia se hacía al principio bajo la sombra de un árbol ya tienen dos torres de vigilancia, una moto acuática y cuadraciclos para cubrir la línea de playa de más de cinco kilómetros.

Marvin Pérez, guardavidas de Jacó, advierte a los turistas cuando se están bañando cerca de una corriente de resaca. (Adrián Soto.)

"Nos enfocamos en la prevención, la labor del guardavidas se centra en vigilar el comportamiento del mar y no a las personas", explica el profesional quien se preparó en playas de Australia, Estados Unidos y Japón.

De acuerdo con las cifras de este equipo, en los últimos ocho años se han realizado 557 rescates y más de 11.000 prevenciones a personas que estaban metidas en corrientes.

Según Pérez, la gran mayoría de ahogados en esa playa corresponde a personas que se metieron al mar de noche o en estado de ebriedad.

El alcalde de ese cantón, Tobías Murillo aseguró que ya se incluyó en el presupuesto del próximo año, una partida para aumentar el número de guardavidas hasta contar con ocho rescatistas. Además ya poseen un manual que, esperan, sirva de guía a otros municipios.

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Patricia Recio

arecio@nacion.com

Periodista

Periodista en la sección digital de La Nación. Bachiller en Periodismo de la Universidad Internacional de las Américas. Escribe sobre temas de sociedad y servicios.

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