Estado Islámico destruye Arco del Triunfo en Palmira
Monumento era ícono de la ciudad y declarado patrimonio de la humanidad
Esta foto de enero del 2009 muestra parte de la antigua ciudad de Palmira, en Siria. Los yihadistas hicieron explotar tres de las famosas torres funerarias de la llamada "joya del desierto", por sus riquezas arqueológicas. AFP
Las ruinas grecorromanas de Palmira, en Siria, han sido destruidas por el grupo yihadista Estado Islámico (AFP)
Beirut.
El grupo yihadista Estado Islámico (EI) pulverizó el célebre Arco de Triunfo de Palmira en Siria, afirmó el jefe de las Antigüedades en Siria, último monumento hasta la fecha destruido en este emplazamiento antiguo, patrimonio mundial de la humanidad.
"Hemos recibido informaciones sobre el terreno según las cuales el Arco del Triunfo fue destruido ayer (domingo). EI instaló explosivos hace unas semanas", afirmó Mamum Abdelkarim, contactado por teléfono.
El Arco del Triunfo, situado a la entrada de la célebre calle de columnatas del recinto histórico, "era un ícono de Palmira", lamentó el responsable.
"Es una destrucción metódica del recinto. Quieren destruirlo completamente", dijo.
Esta foto de enero del 2009 muestra parte de la antigua ciudad de Palmira, en Siria. Los yihadistas hicieron explotar tres de las famosas torres funerarias de la llamada "joya del desierto", por sus riquezas arqueológicas. (AFP)
Desde que tomaron el lugar los yihadistas, el 21 de mayo, "es un choque detrás de otro", añadió el responsable.
En agosto, el grupo ultrarradical amputó Palmira, inscrita por la Unesco como patrimonio mundial de la humanidad, de sus templos más hermosos, Bel y Baalshamin, ambos dinamitados.
"Sabemos que EI ha puesto explosivos en otros monumentos. Quieren destruir el anfiteatro, la columnata. Tenemos miedo por toda la ciudad antigua", dijo Abdelkarim.
"La comunidad internacional tiene que encontrar el modo de salvar Palmira", solicitó.
EI, que aprovechó la guerra civil para implantarse en Siria, el 21 de mayo tomó Palmira, a 205 kilómetros al este de Damasco, después de echar de allí a las fuerzas gubernamentales.
Los yihadistas consideran objetos de idolatría las estatuas o frescos que representan a hombres o animales y por esta razón han destruido varias joyas arqueológicas en Irak y Siria.