11 noviembre
Esta es una de las ccreaciones que la vecina de Dulce Nombre de Cartago aprendió a hacer en el curso de Confeccionador de prendas de vestir estilo tejano.
Esta es una de las ccreaciones que la vecina de Dulce Nombre de Cartago aprendió a hacer en el curso de Confeccionador de prendas de vestir estilo tejano.

Una mujer de 46 años, vecina de Dulce Nombre de Cartago, muestra con orgullo sus prendas estilo tejano que aprendió a hacer en el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) el año pasado.

Ella cuenta que llevaba algunos cursos en el Instituto y vio que el programa “Confeccionador de prendas de vestir estilo tejano” y no lo pensó dos veces para inscribirse. Así como ella, 27 personas más se interesaron en ese curso en 2016.

“Aquí en el pueblo hacen fiestas patronales y muchas mamás piden ese tipo de ropa para llevar a sus hijos. Yo vivo cerca de la escuela y aprovecho para promocionar las prendas allí. A la gente le gusta, son muy solicitadas. Yo tengo un negocio en casa de confección de ropa”, contó la madre de cinco hijos.

Ella hace jackets, chalecos, pantalones, camisas y faldas estilo tejano, de mezclilla. El confeccionar ropa le ha permitido mantener a sus cinco hijos.

El objetivo de este programa de formación, según el Instituto, es “trazar, cortar y confeccionar prendas de vestir estilo tejano utilizando el equipo y las herramientas necesarias, presentando propuestas innovadoras y según las técnicas del trazo, ensamble y normas de calidad”.

Esta carrera le cuesta a la Institución ¢14 millones por año.

Otra vecina de San Antonio de Caño Negro, cantón de Los Chiles, se interesó por un curso de “Ordeñador de Ganado Bovino” luego de que una amiga le dijera que se metiera para ajustar los 11 alumnos que se necesitan para abrir el curso.

Cuenta que este programa le sirvió para atender a cuatro vacas que tiene en su propiedad.

“Nos enseñaron cómo manejar el ganado, cómo se ordeña, su nutrición, y otras cosas. El programa duró como un mes. Yo ya sabía, mi papá me había enseñado, pero hay otros que sabían más que yo. Nos dieron un título y todo, eso fue el año pasado”, contó la mujer de 40 años.

Según el INA, el objetivo general de este programa es “extraer la la leche de vaca de acuerdo con técnicas de ordeño manual o mecánico, normas de seguridad e higiene que garanticen la inocuidad del producto y considerando la nutrición del animal así como las buenas prácticas pecuarias”

Por año, la Institución invierte más de ¢9 millones para impartir este programa.


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