Madoff, de 71 años, fue condenado en junio pasado a 150 años de prisión.
Mucha tinta fluyó desde que un comunicado conjunto de la fiscalía y el FBI anunciaba lacónicamente el 11 de diciembre de 2008 la detención en la víspera de este venerado hombre de finanzas, ex presidente del Consejo de Administración del mercado electrónico Nasdaq y asiduo a canchas de tenis y golf en Long Island y Palm Beach.
Según el documento, Madoff se dirigió inesperadamente a sus empleados declarando que "estaba acabado, no tenía nada más y había perdido cerca de 50.000 millones de dólares".
Reveló entonces que durante décadas administraba una sociedad fraudulenta bajo el 'esquema Ponzi' o 'piramidal', que pagaba rentas muy elevadas a sus inversores con fondos de nuevos clientes.
El impacto se propagó al mundo entero a medida que se conocía la cifra y a los afectados: miles de personas, millonarios y celebridades, al igual que bancos, universidades, fundaciones de caridad, habían confiado fondos a Madoff.
En su momento se habló se cifras siderales, de hasta 65.000 millones de dólares, pero el ejecutor judicial Irving Picard, encargado de analizar los bienes del estafador y su familia y recolectar el dinero, estimó recientemente que los inversores perdieron efectivamente unos 21.200 millones de dólares.