Este es el conflicto comercial de acero más grande en la historia de EE. UU. y afectará a las importaciones desde China, por un valor aproximado de $2.700 millones.
La Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (ITC, siglas en inglés) aprobó ayer la imposición de aranceles de entre 10,36% y 15,78% a los tubos de acero, que se utilizan principalmente en el sector petrolero y del gas.
Los aranceles buscan equilibrar los subsidios gubernamentales que, según el gobierno estadounidense, otorga China a sus productores de acero.
La medida también es una respuesta a las quejas presentadas en abril por la fabricante U. S. Steel y otras seis compañías más, así como el sindicato de Trabajadores Unidos del Acero.
La industria del acero estadounidense afirma que los exportadores chinos venden tubos subsidiados a precios injustamente bajos en Estados Unidos, incurriendo en competencia desleal.
El sindicato de trabajadores siderúrgicos dijo este mes que los precios excesivamente bajos han afectado a la industria.