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La sombra nazi de Harry Mannil, el coleccionista de jaguares de piedra

Una casa, en las montañas de San Rafael de Heredia, resguardó, durante décadas, dos secretos: la sombra del pasado nazi de un estonio y su gran obsesión por coleccionar cabezas de jaguar, hechas en piedra por los más antiguos habitantes de Costa Rica

Memoria robada
Memoria robada

El estonio Harry Mannil tenía una debilidad por los objetos de piedra. Decenas de cabezas de jaguar precolombinas de Costa Rica emergían de las paredes de su mansión; ahí donde dos esferas líticas de la cultura Diquís, del Pacífico Sur, flanqueaban la piscina del jardín.

Al coleccionista no le bastaba poseerlas, necesitaba ostentarlas. Por eso, transformó su propiedad en Caracas en una casa-museo llamada Casa de los Jaguares.

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