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Todos de pie: el honorable juez preside

En una reciente visita a Inglaterra, tuve la oportunidad de estar en el edificio de la Corte Suprema de Justicia en Londres.

Solo entrar a aquel antiquísimo y frío edificio, produjo en mi la sensación de estar en una especie de iglesia, cuyo altar era aquel elevado estrado de la sala de juicios en la que llegué a encontrarme. La audiencia comenzó y al llamado de atención de un funcionario judicial, los que estábamos en la sala fuimos obligados a ponernos en pie dado que el honorable juez, así se anunció, ingresó al salón y se sentó en el “altar”.

Hasta que el juez tomó asiento, los demás pudimos hacer lo mismo.

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