Jessica Rojas Ch..   30 mayo
La muñeca Anabelle es un juguete estilo Raggedy Ann. La original dista mucho de la imagen que se confeccionó para las películas de 'El Conjuro'. Foto: Cortesía Chris Mchinnell.

Anabelle descansa encerrada en una urna de cristal, está resguardada por estampitas de santos, oraciones, crucifijos, agua y sales benditas. Cada cierto tiempo un sacerdote llega a bendecirla con el fin de que siga ahí, encerrada.

Dos niños pequeños juegan inocentemente a su alrededor. Es una exploración infantil dentro de un cuarto lleno de cosas extraordinarias, de juguetes, de estatuas, de figuras extrañas las cuales ellos ven como muy naturales. Esto ocurrió hace poco más de 50 años en la casa de la familia Warren, de Ed y Lorraine, los famosos investigadores paranormales cuya vida inspiró la saga de películas de El conjuro.

El pequeño Chris y su hermanita menor eran esos niños que jugaban inocentemente en el museo que Ed y Lorraine, sus abuelos, tenían en su casa. El propio lugar donde la temible Anabelle está encerrada en una urna de cristal.

Chris Mckinnell y su abuela Lorraine Warren eran muy unidos. Él estuvo en el lecho de muerte junto a su abuela hasta el final. Foto: Cortesía Chris Mckinnell.

“Estaba asustado por lo que veía, pero no pasó a más, por fortuna mi abuelo estaba en su oficina y llegó a rescatarme”, narró Chris Mckinnell, el heredero de el legado de los Warren, el nieto de esta famosa pareja cuyos miembros se destacaron por su trabajo como psíquicos, cazadores de lo paranormal y hasta exorcistas.

Hoy, luego de cinco décadas desde aquella primera experiencia paranormal, Chris, hijo de Judy Warren, la única hija de Ed y Lorraine, es el encargado de continuar con el trabajo que sus abuelos comenzaron hace muchísimos años por medio de The Warren Legacy Foundation for Paranormal Research.

Vivió rodeado de mitos, de susurros, de sonidos y de habitaciones frías, pero para él era algo muy normal. Es una especie de herencia paranormal, algo cotidiano en su vida. “Conforme fui creciendo podía escuchar espíritus, susurros, voces a mi alrededor, pero pensaba que era solo mi imaginación. En mis habitaciones -no importaba dónde estuvieran- siempre estaba increíblemente frío porque los espíritus eran atraídos por mí, pero yo no lo sabía, era muy aterrador. Le tuve miedo a la oscuridad hasta que los 16 años”, contó Chris hace unos días mediante una llamada telefónica desde Brasil, donde se encontraba trabajando en un caso paranormal.

El entendimiento de qué era lo que pasaba a su alrededor llegó a sus 16 años cuando su abuelo Ed tomó la decisión de llevarlo a un caso de investigación con el fin de aprovechar ese sexto sentido que Chris decía que tenía y de paso sirvió para sembrar en él la pasión por el trabajo que realizaban sus abuelos con el fin de ayudar a las personas.

Los Warren descubrieron que la muñeca Anabelle esta poseída por un ente demoniaco y no por el espíritu de una niña, como se habia creído al principio

Este es el relato de lo que sucedió aquella vez cuando una pareja desesperada llamó a los Warren luego de que la esposa sufrió un ataque por parte de una extraña figura negra que entró a su cuarto, tomó las cuentas del rosario que ella tenía en la mano y le dijo: “¿Crees que esto me va a detener?”. La mujer contó que salió despavorida de la habitación en busca de sus hijos que estaban en otro cuarto. En el camino las escaleras del ático cayeron sobre su cabeza y la noquearon.

“Llegamos a la casa de la familia. Mi abuelo, yo y su asistente Paul Bartz. En las afueras de la casa nos recibieron los esposos”.

"Al entrar a la casa escuchamos golpes, como si un puño gigante le pegara a las paredes. Cuando subimos al segundo piso las paredes retumbaban porque estaban siendo golpeadas muy duro, se escuchaban chillidos, aruñazos y gruñidos.

En la casa de los Warren se encuentra el histórico museo donde guardan cientos de artículos con maldiciones. Esta fotografía de una entrevista para una revista muestra a Lorraine en el museo. Foto: Cortesía Chris Mckinnell.

"Al llegar arriba, las escaleras del ático estaban abajo, como esperando por nosotros. Vi el cuarto principal y los crucifijos de las paredes estaban boca abajo. Mi abuelo me dijo que me fuera a sentar en esa habitación a esperar a que pasara algo. Él y Paul estaban abajo, encendieron incienso bendito para que esa cosa se mostrara a sí misma, mi abuelo quería saber si era algo demoniaco u otra cosa.

"Yo estaba aterrorizado. Después de 45 minutos Paul subió al cuarto y yo bajé las escaleras para estar con mi abuelo. Más tarde esa noche, como a las 3 a. m. estábamos en una entrevista telefónica en un programa de radio con una emisora local, lo recuerdo perfectamente. Estaba sentado en una silla reclinable muy confortable, mi abuelo estaba en otra silla cerca de la señora de la casa, todo estaba tranquilo hasta que de pronto pasó algo inexplicable.

"Aparecieron dos figuras negras, se pararon justo en la puerta de la entrada mirándonos fijamente. La mujer empezó a gritar diciendo que que tenía fuego en la cara, mi abuelo la alumbró con la linterna y vimos que tenía tres marcas de garras en el rostro.

“Anabelle ha sido parte de mi vida desde que tengo cuatro años”, Chris Mckinnell.

"El incensario que estaba en un mueble de la cocina salió volando, dobló la esquina y se vino directamente hacia mi cabeza, apenas logré esquivarlo, pasó a mi lado, se estrelló contra una ventana, el bote se quebró, pero el vidrio de la ventana no.

“La señora siguió gritando, decidí llevarla fuera de la casa, fui con ella hacia afuera y la puerta estaba trancada pese a que no la habíamos cerrado en ningún momento. Las luces se apagaban y se encendían solas. Cuando logramos abrir la puerta salimos aterrorizados, vi a la casa y ahí estaba mi abuelo tranquilo lidiando con la situación, como si fuera algo normal. Para él era algo normal”, narró Mckinnell.

“A partir de ese momento el miedo salió de mí, nunca más le tuve miedo a la oscuridad”, recordó. Mckinnell supo desde ese día que tenía una misión en su vida y esa era ayudar a las demás personas por medio del “ministerio” de sus abuelos.

Ahora Chris por medio de la fundación se dedica a dar dirección y educar a otras personas que tienen habilidades psíquicas y paranormales con el fin de que estas puedan ayudar a los demás. Incluso en Costa Rica hay una organización que es miembro del equipo de Chris, se trata de Investigación Paranormal CR que recibe guía y dirección de Chris y sus expertos.

Chris viaja por el mundo haciendo su trabajo. Desde que sus abuelos murieron (Ed en 2006 y Lorraine en abril del 2019) él se encarga de canalizar los casos que llegan a la fundación.

Esta fotografía corresponde a la investigación que realizaron los Warren en la casa de Amityville. En la imagen se ve a Lorraine junto a un ayudante. Foto: Cortesía Chris Mckinnell.

Impactante

Chris tiene más de cuatro décadas viviendo intensamente de situaciones fuera de lo normal, en sus memorias guarda dos casos que lo marcaron definitivamente, uno de ellos fue el de la posesión de Maurice Thériault, un hombre del estado de Maine, Estados Unidos, que había sufrido serios abusos por parte de su padre cuando era niño; incluso vio cómo su papá le pegó un tiro en la cabeza a su madre y luego se quitó la vida. Este caso lo trabajaron los Warren a mediados de la década de los 80.

Mckinnell lo narró así:

"Yo era el investigador a cargo en ese caso. Logramos manejarlo, hicimos un exorcismo, él ya no estaba poseído. El problema es que nunca logramos entender cuáles eran las causas a fondo que lo hacían a él tan vulnerable a ser poseído.

“Unos años después volvió a caer en posesión e hizo exactamente lo que había hecho su padre un día. Maurice tomó su escopeta, le disparó a su esposa en el brazo y luego se mató”.

Chris Mckinnel aún visita la casa de sus abuelos donde está resguardada la muñeca Anabelle. Él afirma que ellos también visitan la casa en forma de espíritus. Foto: Cortesía Chris Mckinnell.

La otra situación que marcó definitivamente a Chris sucedió hace aproximadamente ocho meses.

“Estuve trabajando en un caso donde estuvo envuelta la iglesia católica romana, ellos estuvieron de acuerdo con que ese hombre estaba poseído y que necesitaba ayuda. Se le iba a hacer un exorcismo pero la iglesia es tan lenta con los trámites y la burocracia que no lo logramos a tiempo".

"Un día el hombre estaba en posesión, la esposa volvió del trabajo y lo encontró así. Él la vio y dijo: ‘Mierda, lo voy a matar’. Se fue al segundo piso de la casa donde tenía un cable eléctrico y se colgó mientras estaba poseído.

"Estuvo muerto por unos 30 minutos, no recuerdo claramente, en el lugar estaba el personal técnico de emergencias y también la policía. De pronto, el hombre que estaba ya en el suelo se sentó, se quedó viendo viendo a las personas con sus ojos totalmente negros, gruñó algo y volvió a caer muerto. Uno de los policías que estaba ahí renunció a su puesto luego de ver esto.

“Las cenas de celebración siempre eran en su casa, mi abuela siempre estaba metida en la cocina, le encantaba hornear”, Chris Mckinnell.

“No tienes una idea de lo que me molesta porque nosotros tenemos que trabajar a través de las iglesias y él por haber nacido católico, su fe lo quería de vuelta; sin embargo se tardó demasiado. Si eres hindú vamos a manejarlo por tus creencias, si eres budista buscamos a un hombre santo de tu religión; pero para el caso católico tenemos que luchar contra la burocracia y lamentablemente en esta situación no fue lo suficientemente rápido”, explicó.

Una vida fuera de lo común

En esta entrevista Chris contó cómo fue crecer a la sombra de dos personas que marcaron hitos en la historia de lo paranormal, tal vez sean los más conocidos en el mundo. También explicó de qué se trata su trabajo y cómo o a quiénes ayuda.

¿Cómo fue crecer en ese ambiente familiar?

−Cuando estaba muy joven mis abuelos apenas estaban empezando a hacerse conocidos. El caso de Amityville (la famosa casa embrujada donde un hombre mató a sus padres y cuatro hermanos) fue como en el 73 o 74, ahí fue donde ellos empezaron a hacerse famosos y muchos pensaban que estaban locos. Cuando ya tenía unos 16 años todo era muy diferente porque la gente entendía un poco más lo paranormal; mis abuelos ya habían hecho de lo supernatural algo más aceptado, hicieron un gran trabajo para lograrlo porque daban charlas en muchos lugares. En mi colegio dieron una charla, ahí ya yo era como una celebridad.

“En casa todos estos temas eran muy normales. Mi abuelo me enseñó cómo hacer hipnosis regresiva que es cuando ayudas a las personas a recordar eventos o vidas pasadas, así que era muy popular con las jovencitas por esa cualidad".

Chris Mckinnell se siente orgulloso de seguir con el legado de sus abuelos. Él es hijo de Judy, la única hija de los Warren. Foto: Cortesía: Chris Mckinnell.

¿Cómo eran sus abuelos en su vida cotidiana?

−Todo era un poco loco. Mi abuela era como Santa Claus todo el tiempo, en Navidad era una locura total, había bolsas gigantes de juguetes y regalos para todos, eran muy generosos. Las cenas de celebración siempre eran en su casa, mi abuela siempre estaba metida en la cocina, le encantaba hornear.

“Mi abuelo por su parte era un poco chistoso, era un hombre de hacer bromas pero también era bastante fuerte y controlador, algo que tal vez le quedó de su labor en la Segunda Guerra Mundial, era un héroe, era el jefe de la familia y todos lo sabíamos. Ellos realmente se amaban”.

La vida en familia de Ed y Lorraine Warren era lo más normal que pudieran tener fuera de su trabajo como demonólogos e investigadores paranormales. Foto: Cortesía Chris Mckinnell.

¿Vive en la casa donde está Anabelle?

−Lo hice, ahora estoy en Rio de Janeiro, pero hasta octubre del año pasado estuve viviendo ahí. Viví con Anabelle por lo menos un año y medio. La casa está definitivamente embrujada, los abuelos todavía se pasean por ahí viendo que todo esté bien, que Anabelle esté bajo llave y que no va a hacerle daño a nadie.

“El museo está cerrado, nunca ha estado abierto al público excepto por alguna cita especial, nunca ha sido un negocio, es más como una prisión donde nos aseguramos que estas entidades se mantienen y no van a salir a hacerle daño a nadie”.

¿Le tiene miedo?

−No, no me da miedo. Anabelle ha sido parte de mi vida desde que tengo cuatro años.

¿Qué otras cosas o entidades hay en la casa de los Warren?

−Cientos y cientos de objetos. Hay una estatua muy grande de un demonio con cuernos que fue descubierto en el bosque detrás de uno de los lugares donde trabajamos un caso especial en el que una mujer embarazada y su esposo vivían al lado de una casa de funerales que estaba siendo usada por satanistas para practicar la nigromancia.

“Debido a esa energía el esposo estaba poseído. Una noche yo estaba ahí con uno de mis compañeros, de repente la mujer comenzó a dar gritos, corrí a ver qué pasaba y encontré al esposo levitando sobre ella. Me lancé sobre él, lo tiré al suelo al otro lado de la cama y ahí mismo tuvimos que hacer un exorcismo. Finalmente salió de posesión, fue un caso completamente resuelto”.

El museo de los Warren guarda todo tipo de artículos, artefactos y fotografías que se han usado para tratar maldiciones y embrujos. Foto: Cortesía Chris Mckinnell.

¿Tiene contacto con sus abuelos después de muertos?

−Sí, y con muchos de mis familiares. El día que mi abuela murió yo estaba con ella hablando en el cuarto. Hubo un momento en el que ella realmente no estaba ahí, estaba como sumida en otro lugar y le pregunté si podía sentir los espíritus que estaban con nosotros en el cuarto; ella solo sonrió.

¿Cómo fueron esos últimos momentos con su abuela?

−El día que murió me dijo que me amaba. Pasé muchas horas ese día poniéndole música, haciéndola reír. Cuando ella murió yo tenía mi iPad conmigo y de repente se le bajó totalmente la batería, eso es algo usual en los espíritus porque manipulan la energía fácilmente así que estoy seguro de que fue mi abuela cuando murió porque ella era una psíquica muy poderosa.

“Estuve sentado junto a mi abuela durante un tiempo mientras llegaba la funeraria. Estaba solo con ella y dije: ‘Abuela, si estás aquí déjame saberlo’ y de repente escuché un sonido muy agudo, muy alto e intenso en volumen, ahí me di cuenta de que estaba conmigo".

“Hay otros momentos en que puedo escucharlos a los dos cuando estoy en su casa. Los escucho caminando por la sala, puedo oírlos abajo en el primer piso, bajando las gradas. Estoy seguro de que están chequeando la casa, ellos no murieron mal, pero aman tanto su casa que de vez en cuando van a revisar que la familia está bien. Esto es perfectamente normal, toda mi familia ha sido así, mi familia no se muere, ellos siempre vuelven”.

Lorraine Warren era una psíquica muy poderosa, ella junto a su esposo Ed (a su derecha), realizaban investigaciones y exorcismos en casas. Foto: Cortesía Chris Mckinnell.

¿Usted está trabajando en casos paranormales actualmente?

−He estado haciendo esto por 40 años, empecé desde 1980, muy temprano. Comencé encargándome de casos para mis abuelos, yo era el investigador a cargo de casos importantes; cuando mi abuelo sufrió de un aneurisma cerca del año 2000 y aún más cuando falleció mi abuela, me encargué del negocio.

“Luego de que salieron las películas mi abuela era muy conocida y le pedían ayuda en todo tipo de casos alrededor del mundo así que le dije que teníamos que expandirnos, que necesitábamos ser más. En ese momento acordamos que íbamos a empezar The Warren Legacy Foundation for Paranormal Research, una organización de profesionales muy calificados al rededor del mundo que pueden responder a solicitudes de ayuda”.

“Ellos no cobran porque mis abuelos nunca lo hicieron y yo nunca lo voy a hacer. No nos van a encontrar en cementerios, aunque es muy interesante, pero nosotros nos enfocamos en ayudar a las personas”.

Es una gran responsabilidad...

−Sí, es un ministerio.

¿Cómo resuelven los problemas?

−Nosotros tenemos que buscar los problemas esenciales que van debajo de la línea de lo paranormal. Una de las cosas que aprendí es que debemos de buscar qué es lo que hace que ese canal sea vulnerable, no es solo que haya jugado con una güija o que haya comprado una casa embrujada porque mucha gente puede hacerlo y no tiene problemas, pero buscamos por qué una familia es más sensible que otra. Tenemos que manejar muchas veces terapias psicológicas, educar a la gente, limpiar su casa, hacerla un lugar más feliz porque si lo logramos esas entidades que se alimentan de la energía negativa como un parásito no tendrán de qué alimentarse porque la furia, la rabia, el enojo y la depresión son los sentimientos que los hacen más fuertes.

"La gente me pregunta qué es lo que hago o cómo ellos pueden hacerlo, pero yo no le preguntaría a un doctor cómo hace su trabajo porque es muy difícil de entender. En la investigación paranormal hay física cuántica, psicología, teología, filosofía, espiritualismo; hay conocimiento de muchas religiones y culturas porque si no eres capaz de entender la cultura con la que te estás metiendo probablemente no vas a poder ayudar a nadie porque lo paranormal se conforma de tus creencias religiosas, se acopla a tus aspectos culturales, por ejemplo una familia hindú nunca va a ser molestada por un demonio cristiano.

Aunque parezca inofensiva, la muñeca Anabelle es un ente peligroso. Lorraine y su esposo Ed decidieron llevarla a su casa para mantenerla segura y que no afectara a nadie. Foto: Cortesía Chris Mckinnell.

Es una labor realmente seria...

−Totalmente. Definitivamente esto no es un hobby y mucha gente no entiende eso.

Es peligroso...

-Es algo muy serio, hay gente que muere por esto y si usted no sabe lo que está haciendo no debería de hacerlo del todo. Yo he sido mentor de personas que tienen ganas de aprender, es parte de lo que hacemos con la fundación, buscamos educar a generaciones futuras de investigadores y tratamos de subir la calidad porque mucha gente trata esto como si fuera un show de televisión. Yo nunca haría un reality show porque un caso no se resuelve en una semana, los entes no trabajan en un horario de producción.

¿Va a cualquier parte del mundo a trabajar?

−Sí, he vivido en 13 países de cinco continentes.

¿Por qué es tan importante seguir con el legado de los Warren?

−Porque no hay suficiente gente calificada para lidiar con esto en el mundo y yo quiero cambiar eso, quiero educar a las personas para que no salgan heridos, para que no se hagan daño. Creo que tenemos que hacer de esto una profesión de la que la gente pueda sentirse orgullosa, quiero tener una buena red de personas alrededor del mundo que puedan ayudarles a los demás. Esto no es acerca de mí, no es acerca de mis abuelos, es acerca de la gente a la que les servimos y por eso quiero asegurarme de que podemos tener tanta gente buena como sea posible.

“Es por eso que Israel Barrantes (de Investigación Paranormal CR) es un miembro de nuestra fundación, este hombre es un verdadero buen ser humano, es un ángel y creo que puede hacer un muy buen trabajo para ayudar a los demás, estoy muy orgulloso de tenerlo como miembro”.