Por: Esteban Oviedo.   11 septiembre
La Junta de Pensiones del Magisterio (Jupema) y la Corte (al fondo), ambas con sede en San José, son dos de las principales generadoras de pensiones de lujo. Fotografia: Graciela Solis

Sin tener un capítulo específico sobre pensiones de lujo, la reforma fiscal producirá una serie de recortes en estas jubilaciones.

Las rebajas oscilarán entre ¢20.000 y ¢1 millón. Entre mayor sea el monto de la pensión, mayor será la deducción que le impondrá el proyecto de ley, en caso de ser aprobado.

Por ejemplo, a la jubilación de Rolando Ramírez Paniagua, exgerente del Banco Nacional (BN), la reforma le haría un recorte de ¢1.075.000.

Actualmente, la pensión bruta de Ramírez es de ¢13,9 millones y, con deducciones, baja a ¢6,2 millones. De ser aprobado el plan fiscal, este beneficio se reduciría a ¢5,1 millones.

La exrectora de la Universidad de Costa Rica (UCR), Yamileth González García, también tiene una jubilación bruta de ¢10,1 millones y una neta de ¢7,7 millones. Con la reforma, pasaría a ¢7 millones.

En otros casos, el efecto es mucho menor. Para el actual embajador en Italia y exsecretario general del Partido Acción Ciudadana (PAC), Rónald Flores, el rebajo será de ¢22.000. Él tiene una jubilación bruta de ¢2.538.000 y una neta de ¢1.828.000, la cual bajaría a ¢1.806.000.

¿A qué se deben estos recortes? La reforma fiscal aumentaría el impuesto de renta que el Gobierno les cobra a los salarios y pensiones más altos, con montos millonarios.

Para ello, modificaría el artículo 33 de la Ley del Impuesto sobre la Renta, introduciendo dos escalas adicionales para el pago del impuesto.

Actualmente, la ley establece que los salarios inferiores a ¢799.000 están exentos del impuesto. Sin embargo, si una persona gana más de esa cifra, debe pagar de la siguiente forma: por los siguientes ¢400.000 (de ¢799.000 a ¢1.199.000), desembolsa un 10% y, por el monto que se exceda sobre ¢1.199.000, un 15%.

Por eso es que hoy, por ejemplo, la pensión del exgerente del BN paga ¢1,94 millones de tributo de renta: ¢0 por los primeros ¢799.000, seguido de ¢40.000 por los siguientes ¢400.000 y ¢1,9 millones por los restantes ¢12,7 millones.

Con la reforma fiscal, primero se establecería que la tercera grada, la del 15%, estaría comprendida entre ¢1.199.000 y ¢2.103.000.

Y, a partir de ahí, se crean otros dos escalones: uno comprendido entre ¢2.103.000 y ¢4.205.000, por el que se cobraría un 20%. Y uno que iría sobre cualquier excedente a partir de ¢4.205.000, por el que se rebajaría un 25%.

Por eso es el que el impuesto de renta del exgerente bancario pasaría de ¢1,94 millones a ¢3,01 millones.

Su tributo se calcularía así: ¢0 por la primera grada, ¢40.000 por la segunda, ¢135.600 por la tercera, ¢420.400 por la cuarta y ¢2,42 millones por la quinta.

Lo mismo ocurriría exactamente con los salarios más altos del país. Para un jerarca público o un ejecutivo privado que gane ¢6,5 millones mensuales, el impuesto de renta subiría de ¢830.000 a ¢1,16 millones.

Así lo establecería el artículo 15 del título II de la reforma fiscal.

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Nogui Acosta, viceministro de Hacienda, confirmó que el efecto sería tanto para salarios como para pensiones, pues ambas se consideran rentas de las personas. “Esa norma solo afecta a la gente más pudiente”, afirmó.

En el país, existen casi 3.800 pensiones de lujo que superan los ¢2,5 millones, gracias a los regímenes de Magisterio Nacional, Poder Judicial y Gobierno, según dio a conocer un reportaje publicado por La Nación este lunes. Casi la mitad está en manos de personas que provienen de las universidades públicas.

El 25% proviene de la Universidad de Costa Rica (UCR) y el 22% de la Corte.

Hay que tomar en cuenta que estas pensiones ya han sido gravadas por diferentes leyes y en magnitudes distintas. Las que han recibido los mayores rebajos son las del Gobierno, con un 41% en promedio; seguidas por las del Magisterio con un 29% y las de la Corte, con un 16%.

Por eso, el impacto de la reforma en el impuesto de renta será distinta para cada pensionado, según su origen. Para el exgerente del BN, que está pensionado por un régimen de Gobierno, la pensión neta pasará de un 45% a un 37% de la pensión bruta.

En cambio, para la exrectora de la UCR, la pensión neta pasará de un 76% a un 69% en relación con la pensión bruta.