Por: Agencia AFP.   2 septiembre
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo su amenaza de dejar a Canadá fuera del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, pese a los cuestionamientos a esa posición. Foto: MANDEL NGAN / AFP

Washington. Donald Trump repitió el sábado pasado su amenaza de expulsar a Canadá del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, siglas en inglés), después de la suspensión de difíciles negociaciones comerciales que tropezaron con su intransigencia.

“No hay una necesidad política de mantener a Canadá en un nuevo acuerdo Nafta. Si no alcanzamos un buen acuerdo después de décadas de abuso, Canadá saldrá”, dijo el mandatario en una serie de mensajes en Twitter, el día después de que se suspendieran temporalmente las conversaciones con Ottawa.

Trump también amenazó con “simplemente poner fin a todo el Nafta” si el Congreso interfiere en el asunto. “íO alcanzamos un buen acuerdo o volvemos al pre-NAFTA!”, dijo Trump.

El presidente de Estados Unidos mantiene su línea dura mientras se espera que las negociaciones con Ottawa se reanuden el próximo miércoles en Washington.

A principios de la semana pasada, Estados Unidos concluyó un acuerdo por separado con México para renovar el tratado de libre comercio que vincula a los tres países de América del Norte desde 1994, y que Donald Trump considera injusto. Washington y Ottawa ahora buscan congeniar para que Canadá se una.

Al mismo tiempo que surgía un acuerdo para redefinir el pacto comercial entre Estados Unidos, Canadá y México, la ministra de Relaciones Exteriores canadiense, Chrystia Freeland, terminó el viernes pasado abruptamente las conversaciones con el representante de Comercio de Estados Unidos, Robert Lighthizer, por las observaciones despectivas hechas por el presidente estadounidense.

El inquilino de la Casa Blanca se habría jactado ante periodistas de que su administración no hizo concesiones a Ottawa. Un posible acuerdo será “solo en nuestros términos”, dijo en declaraciones informales a la agencia Bloomberg, citadas por el diario canadiense Toronto Star.

El mandatario se habría abstenido de hacer pública esa posición porque “sería tan insultante que ellos (los canadienses) no podrán llegar a un acuerdo”, dijo, según el reporte del Toronto Star. “No puedo matarlos”, indicó en referencia al gobierno del primer ministro canadiense, Justin Trudeau.

Luego, en un tuit, confirmó sus declaraciones: “íAl menos, Canadá sabe lo que pienso!”. “Me gusta Canadá, pero se ha aprovechado de nuestro país durante años”, insistió Trump el sábado por la mañana en Twitter.

Contaminación

Aunque los negociadores estadounidenses y canadienses fingieron ignorar esta disputa y prefirieron informar sobre "discusiones fructíferas", de "progreso" y nuevas reuniones programadas para el miércoles, el tono hostil de Trump, como mínimo, contamina la delicada discusión.

La reanudación de las negociaciones se llevará a cabo en un clima menos sereno, ya que el presidente estadounidense no muestra signos de apaciguarse, ni siquiera con sus aliados históricos.

La semana pasada, no dudó en debilitar un compromiso asumido el mes pasado con Bruselas. Trump y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, habían acordado a finales de julio “trabajar juntos para eliminar los aranceles, las barreras no arancelarias”, pero excluyendo al sector automotor.

Un “grupo de trabajo”, liderado por la Comisaria de Comercio de la UE, Cecilia Malmström, y el estadounidense Lighthizer, está trabajando actualmente en la viabilidad y los lineamientos de este acuerdo.

En un gesto de buena voluntad, el jueves, Malmström dijo que la Unión Europea está lista para aplicar aranceles cero, inclusive a los automóviles, si Estados Unidos hace lo mismo.

“No es suficiente”, dijo fríamente el presidente de Estados Unidos en una entrevista con Bloomberg News. “Sus consumidores están acostumbrados a comprar sus automóviles, no a comprar los nuestros”, se lamentó Trump, irritado por ver vehículos Mercedes en las calles de Nueva York.

Trump quiere implementar una nueva tanda de aranceles contra China, posiblemente a partir del jueves a la medianoche.

Para castigar a Pekín, al que acusa de prácticas comerciales “desleales” y “robo de propiedad intelectual”, Washington ya ha impuesto barreras arancelarias del 25% sobre bienes chinos por valor de $50.000 millones.

El gigante asiático replicó de manera idéntica. Pero la administración estadounidense ya advirtió que podría implementar una nueva ola de aranceles a $200.000 millones en importaciones chinas en setiembre.

Según la agencia Bloomberg, en base a varias fuentes familiarizadas con el tema, Trump lo haría después del período de consulta pública.

Para la administración Trump, el objetivo sigue siendo aumentar la presión sobre Pekín para que reduzca su gran superávit comercial con Estados Unidos (más de $375.000 millones en el 2017).

El mandatario estadounidense incluso ha amenazado con aplicar aranceles sobre todos los bienes que Estados Unidos importa de China, por un valor aproximado de $505.000 millones.

En el frente canadiense, Estados Unidos podría tener mucho más que perder con Canadá, su principal mercado, argumentó Chrystia Freeland.