Robot espacial Mascot desciende a asteroire para recolectar datos sobre surgimiento del sistema solar

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Tokio. El pequeño robot espacial franco-alemán Mascot se separó de la sonda japonesa Hayabusa2 sobre un asteroide, para una misión relámpago que podría aportar datos sobre el surgimiento del sistema solar, indicó la agencia espacial nipona Jaxa.

"Tras la comprobación de los datos enviados por Hayabusa2, podemos confirmar que Mascot se separó de la sonda según lo previsto", anunció la agencia Jaxa en Twitter, aunque no pudo confirmar si el robot se colocó con éxito sobre el asteroide Ryugu.

El aparato, de 10 kilogramos, tiene el tamaño de una caja de zapatos y una autonomía de entre 12 y 16 horas. Debe unirse a dos microrrobots japoneses Minerva, que llegaron al lugar hace 10 días.

“¡Voy! ¡Desciendo hacia Ryugu! ¡Ahora no pueden detenerme!”, lanzó en su propia cuenta de Twitter el robot Mascot (Mobile Asteroide Surface Scout), diseñado por el Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES) francés y su homólogo alemán DLR.

Se trata del primer éxito mundial para este tipo de misión, tras una anterior tentativa japonesa fallida en el 2005, según la Jaxa.

La aventura empezó el 3 de diciembre del 2014 para la sonda Hayabusa2, que emprendió un periplo de 3.200 millones de kilómetros.

Necesitó tres años y diez meses para llegar a su destino. El pasado junio, se estabilizó finalmente a 20 kilómetros del asteroide Ryugu, situado a 300 millones de kilómetros de la Tierra.

Pero, para soltar a Mascot este miércoles (hora de Japón), Hayabusa2 se acercó solo 51 metros y se desprendió del aparato.

Tras caer durante unos diez minutos, debía posarse sobre el suelo del asteroide, muy accidentado. Una vez colocado, debería desplazarse poco para ahorrar batería, a diferencia de los robots Minerva de segunda generación, que se desplazan dando saltos de 15 metros.

Mascot transmitirá durante su corta vida datos a Hayabusa2 para ayudarlo en su principal tarea: lanzar violentamente sobre Ryugu un proyectil para provocar un choque en la superficie y coleccionar polvo, unas muestras que llegarán a la Tierra a finales del 2020.