Carlos Arguedas C..   26 noviembre, 2020
El funeral de la colegiala se realizó el martes durante la mañana en el cementerio de Ciudad Cortés. Foto cortesía de Colosal Informa

“Cuando ella se va de esa casa, ella se va con ese hombre, porque hay una muchacha que me dice que hubo un taxi que los llevó directamente hasta la entrada de donde se cruza (el río Térraba) en bote.

“Las personas que los cruzaron en bote, las personas que había ahí, los vieron. Todas estas personas coinciden en la misma historia: Los vieron a él y ella entrar y luego lo vieron a él salir”.

El relato lo brindó este miércoles una hermana de la colegiala de 16 años, cuyo cuerpo apareció el pasado 24 de octubre dentro de un pozo de agua, en playa Garza de Osa, Puntarenas.

El sujeto que ella señala como sospechoso es un hombre que en el 2004 fue detenido por golpear y abusar sexualmente en aquel momento a una menor de 17 años, precisamente hermana de la colegiala asesinada.

El sujeto descontó una pena de 18 años de cárcel y hace varios meses regresó a vivir al cantón de Osa, de donde es oriundo.

El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) prefirió no referirse al asunto por encontrarse en investigación y porque todavía deben esperar el resultado de varios exámenes practicados durante la autopsia.

Momentos difíciles

La adolescente asesinada era estudiante de tercer año del Liceo Pacífico Sur, de Ciudad Cortés, y la menor de una familia de seis personas.

Debido a la pandemia de covid-19, la muchacha se había alejado un poco de la institución e incluso en los últimos meses inició una relación impropia con un hombre de 25 años. Este último no es señalado por la familia como sospechoso del crimen.

“La relación no es propia por ser él mayor de edad, pero está bien si ella estaba enamorada de él y si todo hubiera salido bien. El problema es que a nosotros nos decían los vecinos ‘su hermana está mal’.

‘Este (...) la droga’ y nos mandaban fotos donde la vieron a ella que estaba con una sobredosis (...). Sí anduvo en droga. En el hospital de Cortés la internaron porque la habían encontrado con una sobredosis”, relató la hermana, cuyo nombre no se menciona por razones de seguridad.

Precisamente, la colegiala salió de la casa en Ojo de Agua de Ciudad Cortés, donde vivía en una relación impropia, el 17 de octubre.

En una declaración que brindó su pareja al noticiero digital Colosal Informa dijo: “yo sí sé que ella se fue con ese señor. Él se la llevó porque yo me levanté a las 4:30 a. m. y ella no estaba. Ella había salido por una ventana, por gusto de ella y él se encargó de pasarla en bote”...

De acuerdo con familiares y testigos, ese 17 de octubre la muchacha y el sospechoso abordaron un bote en un atracadero en Ciudad Cortés, para cruzar el río Térraba y navegar hasta playa Garza, que es una especie de isla que está en la desembocadura del Térraba.

Ese mismo día en la tarde llegó hasta el rancho en el cual vivía su madre en playa Garza.

“Mi mamá estaba viviendo en playa Garza. Ella no tiene casa propia y le habían prestado un ranchito. Ella es una persona que padece una enfermedad que le causa trastornos. Estaba con su compañero y mi otro hermano que es especial, que tiene 21 años.

“Ese día que ese hombre se la llevó, ella llegó en carrera a la casa de mi mamá a pedirle ropa. Le dijo a mi mamá que le consiguiera ropa, se bañó, se puso una licra, un brasier, y una camisa. Ella se cambió rapidito y se fue.

“Dice mi mamá que ella le dijo: ‘nana no se vaya, porque es muy tarde’. Según dice eran como las 4 p. m. y ya se veía oscuro.

“Ella le dijo a mi mamá, ‘tengo que irme porque no hay moncha, mami no hay moncha’. Al parecer este hombre la tenía engañada con que él tenía dinero escondido. Asumimos que esa fue la forma que él utilizó para llevársela, tal vez como ella estaba necesitando para comida o para droga, entonces decidió irse con él. Esa fue la última vez que la vio mi mamá”.

Fue hasta el 24 de octubre cuando un finquero que llegó a revisar su parcela en playa Garza, a unos tres kilómetros del rancho donde vivía la madre de la colegiala, que encontró el cuerpo de la joven, pues le llamó la atención el mal olor que salía del pozo.

Al quitar palos y ramas observó el cuerpo y de inmediato avisó a las autoridades. Hasta ese momento, la Policía no tenía una denuncia por la desaparición de la adolescente.

La familia la identificó ese mismo día por la ropa que llevaba puesta y por un “collarcito con un corazón celeste”.

Sin embargo, fue hasta el pasado domingo 22 de noviembre que el OIJ de manera oficial informó de que la fallecida en playa Garza era la colegiala de 16 años. Al día siguiente entregaron el cuerpo y el funeral se realizó el martes en Ciudad Cortés.

Aislada

La hermana de la colegiala dijo que la última vez que hablaron fue en setiembre.

“Comunicación con nosotros no tenía. Me comuniqué con ella en setiembre porque nos decían que estaba embarazada, que parecía que andaba muy mal de las drogas. Nos mandaron unas fotos que la habían metido a un albergue en Pérez Zeledón. Intente comunicarme con ella, a lo que recibí un mensaje diciéndome: ‘tranquila hermana, todo está bajo control’.

“No sé si fue ella la que escribió o alguien que escribió por ella. Fue lo único. Luego no atendía el teléfono, no me contestaba el messenger. Igual con el novio. Yo le escribía a él. Por favor dígale a ella que se comunique conmigo, que no importa lo que esté pasando. Yo solo le quiero ayudar, pero igual me dejó en visto, nunca me contestó”.

La Policía Judicial todavía no le ha comunicado a la familia la causa de muerte de la muchacha, ni tampoco se ha detenido a nadie por el crimen. Este último hecho tiene preocupada a la familia, pues temen algún tipo de represalia.

“Ese hombre que vieron con mi hermana, en el 2004 había hecho el mismo daño a mi hermana mayor. Él vino se la llevó engañada, se la llevó a un tecal donde tenía un hueco hecho. Ya tenía todo planeado. La amenazó, que se quitara la ropa porque la iba a violar y después de eso le dijo si usted llega a salir de aquí, sí usted llega a decir algo, que yo le hice esto, yo me voy a vengar.

“Después de eso, para asegurarse que ella no iba a salir, la golpeó y la tiró en un hueco y la empezó a enterrar. Gracias a Dios ella se desentierra y fue a poner la denuncia. A él lo agarraron inmediatamente y lo condenaron a 18 años pero por buen comportamiento lo dejaron salir”.

La familia, por temor, cambió de domicilio e incluso la madre y su hijo especial salieron de playa Garza.