José Pablo Alfaro Rojas.   16 febrero

Qué ironía, Grecia jugó tal como le gusta a Wálter Centeno y Saprissa se divorció por completo del librillo que su entrenador tanto predica. El fútbol no es una ciencia, aun cuando Francia ganó el Mundial de Rusia con un 35% de la posesión de balón.

Y ayer Saprissa prefirió aferrarse el estilo galo, antagónico de lo que promete y piensa Paté. Siguiendo con las ironías, es hasta inverosímil decir que el líder del certamen montó un recital en el primer periodo, cuando acabó tres goles abajo, prácticamente liquidado.

El delantero Jairo Arrieta, expulsado ayer, pelea la pelota con el guardavallas de Grecia, Adonis Pineda. Fotografía: Rafael Pacheco.

Grecia fue más que pases en corto. Su propuesta dilucidó recursos para convertir el trazo horizontal en ocasiones de peligro constantes. Y su maquinaria de medio campo, con Byron Bonilla, Diego Estrada y Esteban Rodríguez, se encargó de poner el fútbol en la Cueva.

Quizás el triunfo de este sábado le permita a Paté asumir la idea de que la contra y la eficiencia para llegar en el momento justo también es una fórmula coherente para sacar resultados, sobre todo si en el ocaso se aproxima Tigres, tan intimidante.

Saprissa no condujo ni dominó la pelota en ningún momento de la etapa inicial, pero apeló a la eficiencia y al juego punzante. Grecia generó ocho ocasiones claras de peligro, pero el primer periodo terminó 3 a 0 a favor de los morados.

Los anfitriones presionaron por lapsos, pero fue la consistencia y la verticalidad por los costados la que le permitió penetrar y golpear a los griegos.

Luis Stewart Pérez desvió con su cabeza un cobro de tiro de esquina y abrió la cuenta al 10'; John Jairo Ruiz se aprovechó de un error en salida de Kevin Fajardo y anotó el segundo, al 35'. Y sí, dominaba Grecia.

Álvaro Sánchez anotó el segundo tanto griego, ayer en la Cueva. Se lamenta el guardavallas Aarón Cruz. Fotografía: Rafael Pacheco.

En el cierre de la primera etapa, Stewart Pérez volvió a perforar las redes, otra vez en la táctica fija. Un marcador muy distinto a lo visto en la cancha, pero victoria al fin.

Grecia jugó como Grecia y Saprissa como lo que dicta su historia (ganar sí o sí). Dijo adiós al pase-pase y le dio la bienvenida a la idea de sacar un resultado sin controlar la pelota.

El segundo periodo solo varió en algo: Grecia no perdonó más.

La expulsión tempranera de Jairo Arrieta, apenas a los 48 minutos, y la eficiencia para, al menos, aprovechar algunas de las ocasiones de peligro, le permitió descontar.

Diego Estrada anotó el primero desde el manchón blanco, al 49', y siete minutos más tarde apareció Álvaro Sánchez para poner los nervios de punta en el Saprissa.

Con uno menos en la cancha, sin el balón en su poder y con un equipo griego mucho más fino para elaborar, Saprissa apeló a la concentración, con una estructura en bloque y una salida tibia, más preocupada por soportar que por agredir.

Dos buenas intervenciones de Aarón Cruz salvaron a su equipo del empate, cuando la insistencia del plantel de Alemán se empezó a intensificar con la cercanía del cierre.

De un costado a otro, el trazo de Grecia perdió precisión en el cierre, lo que permitió a la S practicar sus contragolpes con algo más de peligro.

Los visitantes se aferraron a la premisa de evitar el pase largo y apelar a la paciencia.

No fue suficiente.

La gasolina griega se acabó en los últimos segundos y a un minuto del cierre apareció el catracho Rubilio Castillo para liquidar el enfrentamiento.

Ingresó de variante al 69' y unos minutos más tarde recibió un pase preciso de Rándall Leal, que también entró de relevo, para anotar el 4 por 2.

El hondureño celebró su segundo tanto en Primera; Leal, su regreso con buen pie.