Jacques Sagot.   23 septiembre
11/4/2017. Tibas, Estudio Grupo Nacion. Retrato de Jacques Sagot, pianista y escritor. foto jeffrey zamora

El hombre era Jorge Luis Pinto. Ese era nuestro técnico para liderar el proceso rumbo a Qatar. Por mil razones que se caen de puro obvias. La comisión lo eliminó de la lista de candidatos para no irritar a las tres o cuatro prima donnitas que se malquistaron con él durante el mundial Brasil 2014.

Lo que nos lleva a formularnos la pregunta, ¿quién manda, realmente, en este proceso? ¿Los directivos encargados del proceso de selección, o Keylor Navas, Bryan Ruiz y Celso Borges? Solo en Costa Rica pueden verse decisiones tan reñidas con la lógica y el sentido común.

Pinto es, en efecto, un viejo necio, obsesivo, machacón, entrometido, autoritario y obcecado, pero, ¿saben una cosa? También es un ganador, un enamorado del triunfo, un profesional eficaz, cumplidor, un hombre que no se contenta con nada menos que la excelencia, un hacedor de pequeños milagros.

A fin de no contratarlo, la comisión se inventa la cláusula según la cual no se debe enrolar a ningún técnico que no haya sido futbolista. Así pues, ni Mourinho, ni Queiroz, ni Arrigo Sachi, ni Rafa Benítez, ni Carlos Alberto Parreira (campeón mundial con Brasil en 1994) calificarían como candidatos para dirigir nuestra selección.

Por otra parte, la historia del fútbol está llena de técnicos que fueron excelsos futbolistas pero que, en tanto que entrenadores, fracasaron estrepitosamente. ¿Ejemplos? Maradona, Platini, Paulo Roberto Falcao, Emerson Leao, Laurent Blanc, Gennaro Gattuso, Ruud Gullit, Clarence Seedorf, Dunga…

Así que el argumento esgrimido por la comisión no se sostiene: la historia lo niega, lo refuta. Además, ¿cuál es la necesidad de mantener contentitos a Navas, Ruiz y Borges?

Para el mundial de Qatar si acaso podrán alinear en la selección de fútbol del asilo Carlos María Ulloa. La comisión, una vez más, peca de miopía y presbicia histórica, de falta de previsión, de cortoplacismo: un vicio muy costarricense.

Pinto era nuestro técnico: lo respalda su carrera, su trayectoria, su vocación inquebrantable de triunfo, y lo esencial: nos conoce como la palma de su mano. La comisión ha pifiado escandalosamente. Comenzamos mal: descriteriados, movidos por razones extra-futbolísticas, y dejando que los pleitos de viejas de patio primen sobre lo objetivo y lo verificable.