En el boletín de ayer me referí a Suecia como un país cuya actuación tardía para contener la pandemia le pasó una factura muy alta. El editorial de hoy amplia las consecuencias con datos económicos tomados de un artículo muy bueno publicado por “The New York Times” el martes. La lección es que ni los efectos de la pandemia sobre la salud fueron tan leves como esperaban los suecos ni se logró salvar a la economía del daño sufrido en el resto del continente europeo.

Otra revelación interesante: un estudio llevado a cabo por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) indica que los vínculos fuertes se están afianzando mientras los débiles decaen. ¿Qué significa esto? “Grosso modo”, que los vínculos con nuestros amigos cercanos se están fortaleciendo mientras que aquellos, los débiles, los cuales nos conectan con un grupo de personas más grande y diverso, y por tanto somos más tolerantes o aprendemos a partir de escuchar criterios diferentes, pierden vigor debido al teletrabajo. Existe una fórmula para contrarrestar estos efectos. La detalla Carlo Ratti en su artículo “La reinvención de la oficina”, en “Página quince”.

La bioeticista Gabriela Arguedas nos hace notar  la falta total de información para ver realmente cuán fiera es la covid-19. ¿Cuáles son las secuelas de la enfermedad del coronavirus? Su conclusión es que si tuviéramos más detalles sobre la población recuperada sería más fácil promover los hábitos salvadores. Es un asunto urgente de poner en el debate nacional.

Con una gran sensibilidad, Jacques Sagot sale en defensa de los nicaragüenses, pues se ha desatado en las redes sociales una sangría de insultos xenófobos debido al aumento de contagios de la covid-19. La gente se lo atribuye a esta población que a lo largo de la historia ha sufrido hambre, asesinatos, cárcel, desapariciones y la lista es larga. Hoy por hoy, el dictador Daniel Ortega los condena a la muerte en soledad. Costa Rica, argumenta Jacques, se presenta como adalid de los derechos humanos, no en vano la Corte Interamericana de Derechos Humanos tiene su sede en San José. Sin embargo, falta educación en la materia como constatamos diariamente. Mejor título no pudo escoger Jacques: “Una mandrágora llamada xenofobia”.

El tren sigue dando que hablar. En esta edición, el alcalde de San José, Johnny Araya, explica por qué el país debe emprender la obra sin titubeos. Sus argumentos son muy atinados y nos recuerda cuán antigua es la idea, y, por ende, es imposible entender la carencia de un medio de transporte moderno en la Gran Área Metropolitana.

La cereza del pastel: la columna de Jorge Vargas Cullell. En “Enfoque”, el sociólogo aboga por desenganchar el financiamiento del Plan Proteger de la negociación más amplia y compleja del presupuesto nacional. Para Jorge “velar por que no se produzcan costos sociales evitables es cuestión de humanidad, empatía y solidaridad”. Si usted está de acuerdo hágamelo saber envíandome un correo a gmora@nacion.com.

Me despido por hoy, no baje la guardia, la neumonía por coronavirus está muy cerca de cada uno.

 

 

PUBLICIDAD

e-planning ad

ACCESO
DIGITAL
ILIMITADO

SUSCRIBIRME ❯

RECIBA
OTROS
BOLETINES

REGISTRARME❯

SÍGANOS
EN NUESTRAS
REDES

ACCESO
DIGITAL
ILIMITADO

SUSCRIBIRME ❯

RECIBA
OTROS
BOLETINES

REGISTRARME ❯

SÍGANOS
EN NUESTRAS
REDES

PUBLICIDAD

e-planning ad

Si ya no desea recibir este boletín Ingrese aquí

© 2020 GRUPO NACION GN S.A. Derechos Reservados.
Apartado Postal: 10138-1000 San José, Costa Rica.
Central telefónica:(506) 4107-1717.
Servicio al cliente: (506) 4080-6700.